Una educación transformadora

 “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” Nelso Mandela

Este es el alma, la columna vertebral, de toda mi novela, volcarnos en una educación de las nuevas generaciones que transforme los esquemas de la futura sociedad.

¿Queremos cambiar el mundo? cambiemos la educación.

La sociedad no tiene ningún futuro sin personas formadas profesionalmente que marquen el camino de un progreso real. Por eso he querido, señalar la responsabilidad de los adultos que se preocupan seriamente de sus niños y jóvenes.

Somos ciudadanos que hemos tomado en serio la responsabilidad personal de entregar a la futura generación un mundo más humanizado que el que estamos viviendo actualmente.

Desgraciadamente, hay un colectivo humano de esta sociedad que se está convirtiendo en un gran mercado de analfabetos a los que no les interesa saber quiénes somos, para qué estamos hechos, hacia dónde vamos…Que se mueven por dinero sospechoso y prefieren la comodidad de ser borregos. ¿A quién le interesa mantener a la gente engañada e ignorante?

—Verás, los ciudadanos poco preparados intelectualmente, los que arrastran una falta de conocimientos culturales, son los más fáciles de manejar y engañar, de ahí que esto se puede usar como estrategia política muy poco honesta. Bien saben esto los manipuladores de turno. Es la masa débil que no se rebela contra nada y se cree todo lo que los medios de comunicación les dice como si fuera palabra sagrada, así no hay problema de oposición ni de disminución de votos.

» De ahí la urgencia de procurar que estén bien preparados para no caer en las redes de políticos desaprensivos, que les puedan manejar como marionetas, movidos por sus intereses particulares sin tener en cuenta los bienes de los ciudadanos.

El perfil del estudiante que desea conocer, que disfruta aprendiendo como un fin en sí mismo, que le preocupa su crecimiento integral, que busca interpretar el mundo, la historia y la cultura, desde una dimensión transcendente, es el futuro de una sociedad que camina hacer un mundo mejor.

—Se trata de planificar una educación integral para cada joven según sus capacidades personales, ayudándoles a ser ellos mismos, desarrollando su autonomía al tiempo que progresan en su capacidad crítica y avanzan en el análisis reflexi­vo ante las situaciones puntuales. Todo esto va encaminado a conquistar la identidad personal y social de su madurez humana, conduciéndoles al descubrimiento de su misión histórica, a la vez que les ayuda a saber responder ante ella. Nos interesa pues, ir formando ciudadanos capaces de enfrentarse con el entorno, sin caer en sus redes manipuladoras, sino con capacidad de modifi­carlo si viene el caso.           

» Este es el último objetivo de nuestra tarea como educado­res. Nos proponemos formar ciudadanos capaces de enfrentarse a la realidad, sin caer en sus redes, sino con capacidad de ir mo­dificando el propio ambiente.

No quiero terminar esta página sin denunciar la falta de un reconocimiento social de los maestros que contrasta con la nobleza y dificultad de su trabajo. Ninguna profesión se ocupa de un objeto más valioso, ni siquiera la medicina, puesto que en sus manos está el futuro de nuestra historia.

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