EN ESTADO DE BUENA ESPERANZA

Una de las cosas que más desconcierta a M95 es la sorprendente y bella naturalidad con que las mujeres del siglo XXI viven su estado de buena esperanza.

He aquí las dos posturas:

‘Lo sé tan mío, que llena todos los confines de mi existencia. No sólo lo llevo en mi cuerpo, sino en mi corazón y en mi mente. Me siento portadora de algo tan grande que estaría todo el día absorbida por su presencia. Sólo el pensarlo me estremece. Desde que lo sentí en mí por primera vez, mi vida tiene un único motivo acogerle y darle vida.

 ‘Pues yo, le he creado un precioso lugar en mi interior y le nutro con lo mejor de mi vida. Cuando encuentro algo hermoso, trato de transmitírselo a través de ese alimento misterioso con que le voy haciendo crecer dentro de mí. En el silencio de las noches, le cuento lo bonita que es la vida, lo hermosa que es la naturaleza, lo bello que es el mar y lo deseosa que estoy de que contemple todo esto con sus propios ojitos.

‘Estos días en los que falta Toni —su marido estaba de viaje—, los vuelco más en atenciones hacia mi bebé. Le pongo música suave y melodiosa mientras estoy trajinando por la casa y cuando reposo, lo arrullo en la mecedora y le digo palabras tiernas llenas de deseos de estrecharle con mis brazos. Estoy ansiosa por oírle, ver cómo se llena la casa con sus llantos y sus gorgojos infantiles, sentir su vida fuera de mí, comentar con Toni su crecimiento cotidiano. Sueño con la deliciosa experiencia de poder juntos compartir nuestra paternidad. La casa será otra cuando nazca

Respuesta de M95 y su compañero

—¡Esto es extraordinario y rarísimo! Es algo que ya me llamó muchísimo la atención, cuando tropecé por primera vez en mis estudios con la forma de reproducción de las personas de esta generación. Pero lo que no podía sospechar es que pusieran esta carga afectiva ante el hecho tan extraño de que sea la mujer la que engendra en el interior de su cuerpo a un ser humano. ¡Como si fueran animales! ¿Cómo puede disfrutar al detectar cómo va creciendo en su interior un ser vivo, al tiempo que ella se ve deformada en su aspecto físico?

—Es verdad, yo que creo que os habíais librado de una carga inhumana.

—Así pensaba yo. Siempre presuponía que debería ser algo muy molesto y engorroso. Ver tu cuerpo deformarse, los consabidos trastornos físicos, sentir los malestares propios de algo extraño en tu interior que iba creciendo…

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—Al parecer todo eso no les resultaba tan desagradable, por lo menos en este caso.

—Creo que este tema puede ser interesante para hablarlo más a fondo con alguna de estas mujeres, quizás nos ayude a comprender el misterio de la reproducción fuera del laboratorio. ¿Es más progresista una sociedad que así se reproduce?

—Esto es algo que bien podría interesar a nuestra civilización como sugerencia novedosa.

Y en otra ocasión en la que visita a una madre primeriza, comenta:

—Lo de ser madre, me está impresionando mucho. Aunque no debe ser lo mismo el vivirlo dentro de ti o el seguir de cerca el embarazo de una joven, que la simple información que nos proporciona nuestros libros.

Con todo esto, y lo que me comentó Sara sobre el tema de la maternidad, pienso que me voy acercando a lo que estas mujeres pueden sentir al vivir en ellas esta experiencia única, que ninguna de nosotras podremos sospechar.

—¡Esto sí que es una exclusiva para los que estudiamos las civilizaciones pretéritas! Nuestro sistema de reproducción es tan diferente…

Por lo que vamos recogiendo de los informes anteriores, ya ves que está resultando un tema apasionante por lo novedoso.

»¿Quién de nuestra sociedad sabe que la función principal de la existencia de la mujer es el ser madre? ¿Quién de nuestras jóvenes pueden sospechar que son capaces de engendrar e ir formando en ella un nuevo ser como se hace en nuestros laboratorios? ¿Cómo reaccionarían estas mujeres si se enteraran que nuestras adolescentes desde el momento de su primera menstruación hasta los 21 año que celebran la mayoría de edad con el rito del cierre de la trompa de Falopio permanecen completamente aisladas del mundo masculino?

Lo que ni ella misma sospecha es que todas las adultas de su generación funcionan con un ovario sólo, ya que, en aquella ceremonia, se lo extirpan para fecundarlo en los laboratorios maternos.

Y yo me pregunto: ¿Qué función le queda por cumplir a la mujer en nuestra generación? ¿Somos individuos sin un papel propio, dado que se nos privó de nuestra función reproductora? ¿Es un avance el haber privado a la mujer de la experiencia de ser madre?

» Cuando he sido estos meses testigo de tantos sentimientos positivos respecto a este asunto, sin duda que me cuestiono nuevamente el poner en duda los avances de nuestra civilización en esta materia. ¿Es más humano que las relaciones sexuales se limiten a ser simplemente una satisfacción de los placeres higiénicos de los adultos

»He aquí como hemos ido perdiendo el sentido relacional de la pareja y su misión de formar una familia. La madre probeta es la encargada de la gestación y el desarrollo del bebe. Hemos privado a nuestras mujeres de algo tan hermoso como debe ser (según he podido comprobar por la información de estos meses) la experiencia maternal de sentir el crecimiento de un bebé dentro de ellas.

—¡Esto es impensable para nuestra generación femenina!

—¿Otro avance del progreso de nuestra civilización?

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