MEJORAR EL PRESENTE

Sin duda a ti y a todos no nos gusta el presente, pero cada uno tiene su personal reacción ante esta realidad. Unos se pasan los días lamentándose, echando la culpa a los otros, sin hacer ellos nada, otros pasan del tema con tal de tener las espaldas cubiertas y los hay que se lo toman a la tremenda y arman la marimorena con tal de hacer bronca por una situación que les sobrepasa. En fin, el presente no es perfecto, pero sin duda algo hay que hacer para mejorarlo.

Hoy te voy a comentar parte de la primera entrevista de M95 con el director del colegio

¿Estáis contentos de la democracia del país?

—Bueno, ningún gobierno es perfecto. Hay que tener en cuenta que muchas veces en nombre de una idea se hacen mu­chos disparates, y eso le puede pasar a la democracia, del decir y prometer al actuar por un compromiso realista…; no siempre en la práctica se trabaja por buscar el bien de los que forman la población. El sistema no funciona si los dirigentes no actúan por el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos y por desgra­cia es más frecuente comprobar que en la práctica, digan lo que digan en sus programas electorales, la meta de muchos suele ser la del beneficio personal o del partido.

Eso suena a fraude electoral.

—Y lo es.

¿Por qué?

—Pienso que el problema está cuando las personas no han madurado en el valor de la gratuidad y del servicio a la comuni­dad, cosa que me parece imprescindible en un político que pre­sume de ser demócrata. No se puede trabajar por buscar unos resultados partidistas, por tener más interés en perpetuarse en el poder que en ayudar a la sociedad. No se puede reducir la par­ticipación ciudadana a un simple voto, desvinculando así de sus responsabilidades. No se puede actuar procurando el máximo beneficio personal ignorando los derechos del pueblo. Y si me apuras, no estoy nada de acuerdo cuando veo a mi alrededor la pasividad y la inercia por parte del ciudadano.

Y todo esto cambiáis con educación ¿verdad?

—Veo que vas cogiendo la idea. Como educadores compro­metidos con nuestra labor, nos creemos con la obligación de pre­parar al alumno para ser persona consciente de su dignidad y de la de los otros, a fin de que pueda defender sus derechos y com­prometerse con sus obligaciones. Esto lo vemos como algo esen­cial para tener éxito en sus futuras relaciones sociales. Tratamos de proporcionarles los instrumentos necesarios para que sean capaces de reconocer, cuestionar y gestionar situaciones múlti­ples y complejas que les vayan capacitando para desenvolverse en un futuro inmediato con responsabilidad, comprometiéndose en su participación como ciudadano, sabiendo cómo luchar por mejorar la sociedad, reclamando los derechos de cada individuo en beneficio de todos, no de unos pocos.

Si, yo leo que la educación es un camino para hacer un cambio social.

—Exacto. Hay otros caminos, pero este es el nuestro. Nues­tras sociedades están experimentando profundas transformacio­nes, que pueden llevarnos a un cambio de era con la entrada del nuevo siglo, y nosotros queremos contribuir a ese cambio social entendiendo la educación como un proceso de aprendizaje vinculado a cada contexto y con una intención transformadora. Hay que desarrollar la iniciativa y la autonomía de los alumnos, favoreciendo la flexibilidad y la planificación en la enseñanza, utilizando nuevas técnicas e incluso atreviéndose a innovar.

Todo esto yo tengo estudiar.

—Sí, conviene que lo reflexiones detenidamente y si necesitas aclaraciones no dudes en pedirlas, pues es necesario que entien­das bien nuestra postura educativa.

Sí, yo veo.

—Todo esto tendrá éxito si estamos convencidos de lo que hacemos. Si nuestra última intención es estar al servicio de una enseñanza que favorezca el progreso de cada individuo. Nuestra aportación como educadores nos ha de llevar a la mejora del fu­turo inmediato de todos los ciudadanos que pasan por nuestras aulas.

¡Esta es mucha obligación!

—Así es, pero si creemos que hemos sido llamados a poner lo mejor de nosotros al servicio del cambio por un mundo mejor, lo conseguiremos. Si nos empeñamos por trabajar por una sociedad más justa y respetuosa con los derechos de todos, lo conseguire­mos. Sabiendo que el mundo mejor que logremos siempre será imperfecto, con contradicciones y conflictos propios de la con­dición humana. Aunque nunca se llegará a alcanzar sociedades perfectas, sí que hemos de ser conscientes de que hemos sido llamados a mejorar el presente.

Yo pienso que esto tiene que tener un grupo de profesores muy buenos.

—Sí, esto es un reto para el Centro, pero tenemos la suerte de poder seleccionar al profesorado y prepararlo para que se inte­rese y se comprometa con nuestro ideario educativo. Tienen que estar entusiasmados por una educación que apoye la transforma­ción personal y social, convencidos de que el cambio es posible y que nos hemos embarcado para ser alternancia social. Los pro­fesores han de pretender, desde su tarea cotidiana, favorecer las relaciones entre todos, potenciar y defender los derechos de los alumnos y del colectivo. Con su manera de pensar y actuar, han de ser forjadores de culturas solidarias, sembrando esperanza de un mundo mejor. En una palabra, educadores convencidos de que son llamados a despertar en sus alumnos el deseo de cono­cer, saber y compartir, desarrollando sus capacidades.

¿Y las familias colaboran?

—Cada vez más. Ten en cuenta que la mayoría de nuestros alumnos actuales son hijos de aquellos primeros, testigos de su propia transformación humana y social, y ya han pasado 30 pro­mociones. Esto favorece mucho al progreso de la formación de las nuevas generaciones porque nuestro éxito está en la perfecta colaboración familia-escuela.

Si, que estáis haciendo una buena labor educativa para esta sociedad

—Eso es lo que pretendemos. Creemos que la primera res­ponsabilidad de la familia es su misión educadora y como tal está llamada a ser la primera en participar como agente de transfor­mación social, de aquí nuestro empeño en trabajar al unísono por esa meta común.

Bueno, yo ahora ya estoy parte de este colegio

—Si y recuerda que has de cuidar mucho la participación, que hagan proyectos en grupo, que investiguen y sobre todo que aprendan a tomar decisiones personales y comunitarias. Con esto se ejercitarán para desenvolverse en un colectivo plural y más tarde les servirá para actuar en la comunidad de vecinos, barrio, ciudad, nación…

La agente M95

Cuando comencé a publicar este blog, hice un primer preámbulo de sus personajes.

Hoy me voy a entretener en presentarte a su primera protagonista e indicarte las motivaciones que le inducían para embarcarse en esta aventura.

La agente M95 es enviada al pasado histórico situándo­se en un colectivo humano del año 2001.

Viene de una sociedad técnicamente muy avanzada, un mundo tecnológico que apoya su fe sólo en el pro­greso científico, pero con mucha pobreza en valores humanos.

Es enviada para estudiar esa civilización pretérita e informar objetivamente de todas las situaciones que acontezcan en el transcurso del tiempo que se encuen­tre entre ellos.

M95 va paso a paso metiéndose entre esos ciudada­nos y, en diálogo con ese entorno, descubre unos valo­res y un concepto de la humanidad que rompen todos los esquemas que traía.

La dimensión transcendental de la persona, las rela­ciones familiares, sociales y laborales; los conceptos de gobierno político y del poder ejecutivo; la tarea educa­dora; el valor del sufrimiento y de las personas disca­pacitadas…, todo ello le lleva a descubrir razones que, poco a poco invaden sus sentimientos y enriquecen su conocimiento sobre el ser humano, cambiando sus con­ceptos existenciales hasta el punto de enfrentarse con sus superiores y renunciar a todo por defender sus nue­vos paradigmas vitales.

La misión planificada para la agente M95 pretende, poten­ciar la conciencia de un paso en la evolución de la mente, es­tudiando el comienzo del paradigma que regía el pensamiento del colectivo humano al que se le envía. Ahora ella tratará de analizar esa realidad concreta, que al parecer había sido consi­derada como uno de los puntos más emprendedores en aquella época de transición histórica. Este periodo de la humanidad se destacó por el comienzo de un despertar nuevo, un cambio de paradigma histórico que, partiendo de su gran riqueza de pen­samiento tanto práctico como teórico, dio cauce a diferentes tipos de movimientos, asociaciones, partidos, sectas, ONGs… toda clase de tendencias filosóficas, ideologías y un sinfín de corrientes de pensamiento, conducían la mente humana y se expandían por la geografía mundial creando comunidades y asociaciones más o menos acertadas, algunas muy discutibles y otras no pocas veces sospechosas. Un mundo fragmentado, dominado por las luchas nacionales e internacionales. Donde el poder dominante era la ambición económica y por ella se disputaba entre razas, culturas e incluso entre algunos grupos religiosos.

Y como este periodo histórico que nos ocupa, es hoy consi­derado el principio desde donde se comenzó a atisbar los cam­bios que desembocaron en el presente, ella ha sido enviada para estudiar algunos de aquellos acaecimientos desde una distancia temporal suficientemente lejana como para poder observar los hechos de una manera objetiva y neutral. Con su investigación pretende no sólo conocer los acontecimientos sino también poder controlar los riesgos del presente y preve­nir hacia donde se encamina el futuro.

Como todo devenir humano aquella época siguió la ley exis­tencial de situarse entre luces y sombras, entre triunfos y fracasos, entre el bien y el mal, entre éxitos y derrotas, y se trata de des­cubrir cómo salieron adelante. Más que respuestas sociológicas buscar respuestas antropológicas, que respondan a la cuestión del sentido de la vida del hombre de cualquier época histórica.

Por tanto, la gestión concreta de la agente M95 consis­tirá en introducirse en esa sociedad, con la más exquisita discreción y naturalidad, procurando pasar entre ellos como una forastera interesada en participar de su vida cotidiana, sabiendo que le está terminantemente prohibido entrometerse en cualquier asunto que le comprometa más allá de ser buena y neutral espectadora. No ignora el riesgo que corre al poner­se en contacto con una realidad tan diferente a la suya, y es consciente de que, al tratar de convivir con esas personas, sin duda se expone a experimentar la vida desde una perspectiva cuya novedad le es prácticamente imposible de prever a pesar de su buena preparación. El saber teórico es más fácil de conocer que cualquier respuesta de la libertad humana, por eso tendrá que estar atenta a los acontecimientos que se le pre­senten durante su estancia en ese lugar, pues a pesar de todo lo aprendido, cualquier suceso personal o grupal, siempre será más rico y fiable para ir descubriendo las motivaciones exis­tenciales de esas gentes, pues eso es evidentemente lo que da sentido a los resultados evolutivos de la Historia.

Según ha sido informada, este colectivo humano tenía una organización interna y un modo de vivir muy singular; aun­que eran ciudadanos de una nación, actuaban con una liber­tad y autonomía que, aunque no podían llamarse sospechosos, al menos eran diferentes al común de sus coetáneos. Al parecer se regían como una sociedad de principios democráticos donde la mayoría actuaban a favor del individuo, saliendo a la par beneficiándose el grupo; este era uno de los motivos por lo que habían sido elegido para ser estudiados. Tenía fe en que su preparación le conduciría a detectar las motivaciones más profundas de ese organismo social y descubrir sus logros y fallos, valiéndose de todos los medios que estuviera a su alcance, según su cultura, prensa, televisión, radio, entrevistas, reportajes, con­ferencias… pero sobre todo a través de las relaciones personales con los habitantes de aquella sociedad con los que iba a convi­vir a lo largo de varios meses.

La formación de la agente M95 ha sido escrupulosamente diseñada y aplicada. No se ha puesto ningún reparo en la empresa. Sus vestidos, su alimentación, las costumbres y el dinero de aquella gente que va a tratar… todo lo que supu­siera para ella novedoso, se le ha proporcionado y facilitado para ir adaptando su persona al lugar histórico en el que se le enviaría cuando estuviera preparada para ello. Ha tenido el tiempo necesario para aprender a adaptarse al ambiente y al propio idioma permaneciendo durante el período que lo ha requerido, viviendo en un ecosistema lo más similar posible al que iba a ser enviada. Y el día que ella dijo estar prepa­rada, después de un meticuloso examen físico e intelectual, se le implantó un tatuaje digital para controlar sus constantes vitales en todo momento y se le dio luz verde para emprender esta aventura.