NUEVAS SENSACIONES

Después de unas semanas de convivencia de M95 con esta sociedad tan extraña para su mentalidad, se va peligrosamente adentrando en nuevas percepciones existenciales que llenan de interrogantes su vivir cotidiano. Es consciente del peligro que supone el dejarse arrastrar por estos nuevos conceptos y sensaciones, pero no acaba de tomar una convincente decisión.

He aquí un nuevo diálogo con su compañero

—¡Cómo disfruto escuchándolos! ¡Dicen tantas cosas interesantes! Aunque he de reconocer que aún hay términos que se me escapan.

—Cada cultura tiene su propio léxico y sin duda que la ciencia de esta gente requiere un específico conocimiento que esperemos poco a poco ir captando.

—Es verdad. El modo de pensar de este colectivo humano es nuevo y atrayente para mí, porque esto no lo encuentras en las informaciones teóricas.

—Por supuesto.

—Tengo que confesarte que presiento que algo se mueve en mi interior, que ya no me sé indiferente y lejana a sus conceptos. Empiezo a sospechar que estoy captando el sentido de la importancia de profundizar en el ser por encima de gastar tu tiempo en hacer o disfrutar. Poco a poco me voy metiendo en un nuevo camino existencial que sin duda me conduce hacia regiones nuevas, pero no por eso dejan de ser realidades sorprendentes y enriquecedoras. Tengo la impresión de que esta cultura, a pesar de ser más primitiva, es más rica que la nuestra en lo que respecta al conocimiento de la ser humano y al sentido de su existir.

—Agente M95, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? no me gusta nada tus comentarios. Nuestra postura ante esta realidad se supone que debe ser neutral y veo que cada vez estás más implicada. ¡Te estás metiendo en terreno peligroso! No nos interesa colocarnos en la cuerda floja. Tú sabes muy bien que por este camino podemos caer fácilmente en un delito penal.

—Ya esperaba tu reacción, soy consciente de que me estoy desviando de la misión que nos ha traído, pero confío en tu buena labor de redactor final para salir de esta situación.

—¡Muy amable! Ahora resulta que me tocará a mí sacarte las castañas del fuego.

—Mira, este es mi plan. Cuanto más me meta a fondo en la mente y en el vivir de esta generación, más la comprenderemos y esto nos ayudará a poder calificarla, pero para eso cuento con tu discreción y tu buen hacer.

—Me temo que no te comprendo. Nuestra capacidad cerebral ha sido educada desarrollando unas categorías mentales muy diferentes. ¿Crees que de verdad puedes llegar a entenderles a la profundidad que tú aspiras?

—Por supuesto que no ignoro que nuestra capacidad cognoscitiva funciona en direcciones diferentes a las de estas personas. Pero por esto mismo estoy asombrada de cómo voy captando los nuevos conceptos.

—Aunque así sea, ¡No te entusiasmes ante esta realidad! Bien sabes lo arriesgado que puede ser esta postura.

—Voy a confesarte algo. Al examinar los documentos que he traído desde nuestra sociedad, (que se supone tenía que servirme de base para saberme desenvolver con más o menos soltura entre esta gente), me he dado cuenta de lo incompleta y superficial que es su información e incluso sospecho que es un material manipulado, al menos desde aquí, puedo atreverme a juzgarlo como superfluo y con poco rigor científico. Pero lo que más me preocupa es que en absoluto se ocupa de las raíces que motivan a esta sociedad, y esto es donde pretendo llegar.

—Insisto en que esto no es de nuestra incumbencia. Limítate a hacer tu trabajo y punto.

—Pero ¿cómo vamos a conseguir conocer verdaderamente a esta gente si partimos de una información inepta y no tratamos de enmendarla?

—¿Te han pedido a ti que lo hagas? Ellos sabrán cuáles son sus planes. A nosotros sólo nos toca ceñirnos exclusivamente a la misión que nos solicitaron. Lo demás no es responsabilidad nuestra.

—Tienes razón. Creo que me he entusiasmado ante la novedad. Estoy demasiado fascinada por sus misterios y su visión trascendental de la existencia humana.

—Tú verás cómo sales de esta, pero lo que no puedo consentir es que tengas el atrevimiento de hacerme cómplice de tus desvaríos. Te lo repito, debes de intentar ver las cosas desde un enfoque más neutral.

—De todas formas, creo que podemos enriquecernos con los conocimientos que vamos adquiriendo. Por otra parte, ningún testimonio humano puede ser absolutamente imparcial. Tenemos inteligencia y razonamos. No somos máquinas. Eso me lleva a contar los hechos tal y como pasan por mi capacidad de información. No ignoro a lo que me expongo, es un riesgo, porque quizás no sepan interpretarlo desde mi propia cultura, pero no puedo informar sin pasión alguna, porque sería renunciar a ser persona, y además estoy convencida que es precisamente esto lo que da calor humano a la narración.

NUEVA VISIÓN EXISTENCIAL

Voy a empezar una serie de entradas donde procuraré meterme en la piel de M95, persona escéptica recelosa, e ir tratando a su paso de descubrir los secretos más profundos de las motivaciones existenciales de este colectivo humano a la vista de su razonamiento nihilista.

Lo primero que le sorprendió, como era de suponer, fue la personalidad de Andrés, de ahí surgió el diálogo que tuvo con su colega V71 a los pocos días de llegar a aquella ciudad.

—Como puedes ir advirtiendo, V71, la personalidad de Andrés no puede ser ignorada por sus vecinos. Pero… intuyo que hay algo más, algo que hace que él sea así, que actúe con esas características que le hace tan atrayente… ¿Cuáles son sus motivaciones más profundas? ¿Qué es lo que le impulsa a actuar de esa forma? ¿Qué móvil secreto da eje a su vida? ¿Adónde quiere llegar? ¿Qué pretende comportándose de esa manera tan singular? ¿Vive en la realidad o se ha creado un mundo de fantasía? ¿Qué fuerza le empuja para hacer que esta buena gente le siga? ¡Me tiene intrigadísima!

—Supongo que, con toda esta información, ya podemos llegar a darnos una buena idea del talante de este hombre.

—Sí, resulta original. Su manera de actuar, su forma de enfrentarse con la vida… parece muy particular.

—Sin duda es un líder nato.

—Así debe ser. En él se descubre algo que le da impulso, que da unidad y sentido a toda su conducta, que le sitúa ante la vida en una plataforma muy original.

—¿Qué quieres que te diga?

—Llevo ya tres semanas en este lugar y he de reconocer que estoy algo confundida. Aquí viven con un sentido de la vida que puede resultarnos realmente paradójico y me pregunto quién está en el auténtico camino existencial.

—No creo que sea sano el hacer comparaciones.

—Bueno, espero saber expresarme, pues a veces siento que tengo dificultad para hacerlo. No porque no les entienda, pero el caso es que me parece un poco complicado el ir captando sus razonamientos, las expresiones de sus sentimientos, sus propios puntos de vista ante las situaciones concretas e ir colocando todo esto en nuestras propias categorías mentales para que mi información sea fiel por ambas partes.

—Me temo que sus contenidos ideológicos no tienen ninguna resonancia en nuestros conceptos mentales.

—Así creo, por eso trato de ceñirme a lo grabado. Estoy intentando mantenerme neutral, según las normas recibidas, pero me temo que vas a tener que ayudarme con más precisión de lo que habíamos planeado, pues he de reconocer que me está resultando más difícil de lo que pensábamos.

—Sí. Sospecho que no va a ser tarea fácil.

—Lo mismo pienso yo. Este estudio, aunque pase por mí, tiene que ser lo más objetivo posible, tratando de limitarme a narrar los acontecimientos, pero indudablemente, como humana que soy, puedo cometer el error de sentirme cogida tanto por todo ello, que no pueda ser todo lo objetiva que me propongo ser.

—Sí, sí. Ya me estoy dando cuenta de que te está afectando más de la cuenta.

—Por eso te ruego que me ayudes, pues tú puedes ver la situación más fríamente. Sé muy exigente y ve corrigiendo todo lo que haga falta y así, entre los dos, haremos un buen trabajo, según la misión que nos han encomendado.

—Tú procura ceñirte al programa e intentaremos ir estudiando las dificultades que nos salgan al paso. Pero mantenerte al margen y no impliques tu mente ni sus emociones en ello. Esto es muy arriesgado. Confío en que serás capaz de permanecer neutral.

 —Eso espero, de todas las maneras me temo que va a ser más difícil de lo que creíamos en un principio.

—Se trata de no mezclar lo que ves y oyes con tus propios sentimientos.    

—Ya lo sé, pero esto no es tan simple. El caso es que, al intentar ir metiéndome en el ambiente para descubrirlo por dentro, me veo cada vez con más dificultad para no implicarme. Ahora mismo mi actitud es de extrañeza, sorpresa, admiración…

—Quizás cuando avancemos en la información podamos volver atrás y juntos relatar los acontecimientos dándoles un sentido más realista y objetivo.

 —Esa es una buena sugerencia. Tú ten paciencia y recoge toda mi información tal como la estoy narrando, y más adelante, antes de la última redacción, lo revisaremos todo para que el informe que hemos de presentar sea del agrado de nuestros dirigentes.

—Sin duda nos estamos moviendo en un terreno muy resbaladizo, pues son situaciones vistas desde planos mentales nuevos.

—Es verdad. Una cosa es lo que sospechábamos al preparar el proyecto y otra muy distinta la realidad que estoy intentando comprender.

—¡Mantente con la cabeza fría!

—Lo intentaré.

—Y sobre todo no muestres ningún sentimiento que te comprometa. Recuerda que has sido preparada para una misión en la que tienes que mantenerte neutral, y por mucho que te sorprendan los acontecimientos no tienen porqué afectarte.