¿QUÉ DEMOCRACIA QUEREMOS?

Hoy te voy a copiar una propuesta que hicieron los alumnos de M95, al preparar en su clase el trabajo de sociales que les había mandado hacer Andrés

Entendemos que el proceso democrático es asunto de todos, no podemos quejarnos de nuestra insatisfacción ciudadana si nos limitamos a un voto dado el día de las elecciones y protestamos desde el sillón de nuestra casa, lamentándonos del mal que gobiernan nuestros políticos, de que las instituciones públicas que tenemos no nos sirven porque no satisfacen nuestras necesidades, porque las pro­mesas se quedaron en las campañas electorales…

Y como creemos que lo esencial no es producir, ni lu­crarse, ni mucho menos consumir, desde aquí nos suble­vamos ante una democracia cuyos políticos están bajo el dominio del mercado. La economía financiera no puede ser lo esencial de nuestra existencia. No podemos confundir el ser con el tener, el vivir con el consumir, el existir con la conquista de un beneficio económico.

León Tolstoi, el mismo año de su muerte (1910), escribía en su diario:

“Sólo nos es dada una forma de felicidad del todo inalie­nable, la del amor. Basta con amar y todo es alegría: el cielo, los árboles, uno mismo… Y, sin embargo, la gente busca la felicidad en todas partes menos en el amor. Y es precisamen­te esta forma errónea de búsqueda de felicidad en la riqueza, en el poder, en la fama o en amor excluyente, la que no sólo no nos da felicidad, sino que nos la quita del todo”

Por eso apostamos por una transformación social don­de lo esencial es conseguir la felicidad. No se trata de una gran idea, sino de un tesoro que sólo se alcanza en la me­dida que aprendemos a amar porque nos sabemos amados, y esto no se da en un modelo de democracia donde no se trabaja en función de ir creando comunidades sociales que vivan confiadas porque se saben gobernadas por unas insti­tuciones públicas que actúan por el bienestar justo de todos los habitantes del país.

Pero existe aún otra vía por analizar, pues nuestra felici­dad irá creciendo en la medida en que cada uno nos com­prometamos a ir creando una segura y armónica sociedad, donde la convivencia y la paz tengan como fundamento el amor de hermandad universal, sólo desde este convenci­miento, podremos hablar de vivir en lo esencial y será en­tonces cuando podremos movilizarnos, ejerciendo presión política ante un sistema que nos parezca injusto y desco­nectado de los intereses de los ciudadanos.

Nos parece urgente que la ciudadanía se movilice a tra­vés de los movimientos sociales, organizaciones de veci­nos, ONGs, cooperativas laborales… porque aun que son pequeños espacios, es ahí donde podemos ejercer nuestros derechos y defender esa soberanía del pueblo, donde poda­mos reivindicar por un futuro basado en la equidad, la jus­ticia social, la solidaridad y la protección medioambiental. El reto está en conquistar el poder de decisión desde los distintos estamentos ciudadanos para que nuestra demo­cracia sea capaz de actuar como fruto de todas las estruc­turas sociales.

¿Por dónde empezar?

Por tomar conciencia de lo importante que es la partici­pación como ciudadanos comprometidos por el bien común. Hay que comenzar por promover y participar en propuestas colectivas, donde se puedan ejercer la legitimidad política de la ciudadanía, como espacios donde desarrollar nuestra capa­cidad crítica y desde donde poder hacer presión social, como plataforma para la regeneración democrática que buscamos.

Concluiremos con unos consejos de S. Pablo a los cris­tianos de Roma:

“No reina Dios por lo que uno come o bebe, sino por la justicia, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo; y el que sirve así a Cristo agrada a Dios, y lo aprueban los hombres. En resumen: esmerémonos en lo que favorece la paz y construye el bien común”

Y tú ¿Qué eliges?

Ni somos un ángel ni un demonio. Sencillamente, somos capaces de lo peor y de lo mejor, esa es nuestra naturaleza. Dios nos ha dado la libertad para que elijamos pero también nos da su misericordia cuando nos equivocamos.

Teniendo esto en cuenta, te invito a leer una conversación muy interesante que tiene Andrés en cierta ocasión con los jóvenes y a la que creo merece la pena prestar atención.

—Hemos de intentar poco a poco vencer las dificultades, seguros de que hemos sido llamados para ir colaborando en la transformación de la sociedad en la que vivi­mos, cada uno en su sitio y con las fuerzas que va recibiendo para cada ocasión, por eso nunca dejo de insistir en que el secreto de nuestro poder está en dejar que el maestro interior nos conduzca según sus planes, sin ser nosotros obstáculo, ni pretender ser los protagonistas. Este es el secreto, pues en cuanto queremos do­minar la situación con nuestras pobres fuerzas o nuestro corto entender, el fracaso viene seguro.

—Tú lo dices muy convencido ¿verdad?

—Sí que lo estoy. Y si vosotros también creéis firmemente en que esta es vuestra misión y actuáis en consecuencia, poco a poco lo viviréis por dentro y podréis ser sembradores de la semi­lla de un mundo nuevo.

—¿Tú crees que la gente aprecia nuestro esfuerzo?

—No se trata de que los otros lo aprecien o no. Nuestro ac­tuar no es para ser aplaudido por ellos, sino que nuestra última motivación es vivir intensamente la única vida que vale la pena vivir. Si ellos descubren que esta verdad, no es obra nuestra, sino de aquél que mueve los corazones, pero siempre respeta las de­cisiones del hombre, pues lo hizo con el riesgo de elegir y de poder equivocarse, comprenderán. El secreto está en creer que en cada ser humano el Señor interviene llamándonos en nuestra singularidad y en nuestro ser para el otro, en nuestra autonomía y en nuestra dependencia fraterna. Confiad en que su ayuda nunca os ha de faltar. Os aseguro que vale la pena intentarlo.

—Pero a veces no nos entienden y tenemos dificultades.

—Es verdad. Esto que tú nos propones puede ser más o menos sencillo entre nosotros, pero cuando alguien por ahí se pone terco y se empeña en llevarte la contraria o en ridiculizarte… entonces se te calienta la sangre y ya no es tan fácil guardar las formas.

—¿Y qué Luis? Cuando uno no quiere enfadarse, dos no se pelean. ¿Has olvidado esto?

-—No, pero…

—Mira, los psicólogos aconsejan contar hasta veinte antes de responder, pero para nosotros la solución la encontramos en re­currir a nuestra fuerza interior, al espíritu de paz y reconciliación que habita en lo más sano de nuestro ser. Si es este nuestro re­curso, vendrá a nuestros labios la palabra justa y nuestro ánimo se serenará. Y para que todo esto tenga su fundamento, vamos a escuchar lo que dice el Libro:

—Así que obremos siempre el bien, para que el mundo crea en nuestro mensaje y se anime a buscar la auténtica felicidad que es el fruto de las buenas obras. Estas son las palabras que he re­cibido hoy para que os las transmitiera.

—Y ¿qué nos aconsejas?

—Voy a leeros el consejo que el propio Libro nos da:

“Habéis de proceder de manera digna según la vocación con que habéis sido llamados. Solícitos en mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz. Tenéis que renovar vuestras mentes a impulsos del espíritu que vive en vuestro interior. Convertíos en persona nueva, según sus planes, creados en justicia, en verdad y en plenitud. Despreciad lo malo y adheríos a lo bueno.  Amaos entrañablemente unos a otros. Rivalizad en aventajaros en el amor. Con nadie tengáis deuda alguna si no es la del mutuo amor. En una palabra: mientras tenemos ocasión, hemos de trabajar por el bien de todos, especialmente por el de los que formamos una misma comunidad.   No dudéis en hacer siempre el bien”

Este es el secreto de Andrés, su fuerza, su seguridad, su firmeza y convencimiento, viene de la energía de su vida interior, alimentada por la escucha de la Palabra.

Las primeras impresiones

Hoy te voy a comentar los primeros informes de M95 a su compañero el agente V71

Esto acontece durante la primera semana de estancia en esa ciudad a comienzos del siglo XXI y mi interés se centra en comunicarte las primeras impresiones de M95 ante la novedad que le rodea

Agente V71. ¿Me captas? Aquí agente M95. Llamando…. Lla­mando… Conexión con la base. Agente M95… llamando…

Sí, aquí agente V71 al habla. ¡Por fin! Te oigo perfectamente. Me tenías preocupado. Estaba impaciente por tu tardanza en comunicarte. ¿Ha habido algún contratiempo?

No, en absoluto. Ocurre que esta gente es tan hospitalaria que no he podido liberarme hasta ahora. Mi casera y su hija se empeñaron en que tenía que cenar con ellas. Pero todo ha ido muy bien. Como planeamos ha sido todo un éxito el cuento de mi procedencia. Se extrañaron al no ver una cara japonesa, pero, según lo pensado, es el mejor resorte para presentarme tan ajena a esta cultura; a pesar de mi preparación, es mejor así que dármelas de saberlo todo y cometer un fallo del que me sería más difícil salir airosa. ¡Ha sido el primer éxito! Cuando me presente igno­rante y preguntona no sospecharán, verán en mí a una forastera curiosa e interesada por conocerlos y hacerse así más cercana a la gente del lugar.

Me alegro de que todo empiece bien. ¿Tienes todo bajo control?

Por ahora sí. Ya estoy casi instalada. El piso es pequeño pero cómodo. Lo mejor es la amplia terraza desde donde se domina la ma­ravilla de un mar extenso. Todos los pisos de este bloque disfrutan de esta espléndida vista en el salón y en la habitación contigua, que por supuesto es donde he colocado todo el equipo de trabajo. Ahora mismo, la combinación de la luna, el mar y la suave brisa de una noche de finales de agosto, tienen un embrujo que me fascina. Es una sensación nueva que me sugiere un futuro prometedor.

Bueno, bueno. Cuéntame lo que has hecho en estas horas sin filosofar y cuáles son tus planes próximos.

¡Oh, sí, claro! … A lo que íbamos. Como te decía, mi primer contacto con esta gente ha sido la velada de esta noche con mi casera y su hija. Al parecer esta es enfermera y tenía turno de noche en el hospital, lo que ha sido para mí un buen pretexto para poder despedirme, pues sospechaba tu inquietud esperando saber de mí. Eso es todo, les hablé del cuento de mi nacionalidad japonesa de padres americanos y de mis planes de querer tra­bajar en el colegio para tener unas entradas con las que poder mantenerme económicamente durante mi estancia entre ellos. Y eso ha sido todo. Ma­ñana, cuando vuelva de la entrevista con el director del colegio te contaré.

Ya te he comentado en otra ocasión este primer contacto con el director. Hoy me interesa la reacción de M95 ante tantas nuevas sensaciones

Ya he pasado la primera prueba y, aunque sé que es peligroso hacerse precipitadamente ilusiones, te cuento que el recibimiento ha sido muy posi­tivo; parece ser que les he causado buena impresión de algo me tiene que servir tanto tiempo de entrenamiento para poder entrar con facilidad en la psicología de estas gentes, Me cuesta creer que no seré admitida.

»El colegio está situado a unos metros de mi vivienda. Le llaman “La siembra” porque su filosofía desde un principio es el de ir inculcan­do en los alumnos la semilla de la educación y la cultura. Es un centro muy amplio, con una capacidad para 4.000 alumnos desde preescolar hasta preuniversitario. Está dividido en varias secciones por bloques de edificios, separados por jardines, campos de deportes y espacios de juegos para los distintos niveles educativos. Las dependencias administrativas y las diferentes oficinas directivas están situadas en primer plano, en­frente de las aulas de los más pequeños.

» Después de la entrevista personal con el director, donde comenta­mos mi currículum, hicimos una visita rápida por todo aquel complejo educativo, junto con otros candidatos a diferentes puestos de trabajo, pero como comprenderás de este primer vistazo poco puedo decirte. Sí que traté de mostrarles mi interés por conocer la sección de informática, dotada de veinte ordenadores y un sólo terminal, todo ello muy primi­tivo, como esperábamos.

» Mañana tengo la prueba de aptitud pedagógica. Presentaré mi plan de los tres niveles y trabajaré con un grupo de alumnos del segun­do curso. Me ha dicho el director que haga un sondeo del nivel de co­nocimientos y a la vista de los resultados presente el plan de la primera semana escolar. Espero salir airosa de todo ello, gracias al material teó­rico y práctico que preparamos anteriormente. Unos cuantos ejercicios de iniciación de lo más simple, creo que será lo adecuado. Confío en que no los hayamos juzgado erróneamente.

   » Con todo esto me temo que voy a estar muy entretenida durante toda la semana. Ya te tendré al tanto, pero si no hay ninguna novedad extra, no me comunicaré contigo hasta el jueves por la noche, hacia esta misma hora. Pues ese día me dirán si me admiten en el Centro como profesora adjunta de informática.

He sido admitida para impartir las clases a los alumnos de secun­daria, en total 12 horas semanales. Además, me han ofrecido la posibili­dad de participar en el centro cultural del barrio. Es un club de tiempo libre donde los adultos ofrecen sus conocimientos gratuitamente, para complementar la cultura de personas de diferentes edades, según sus intere­ses. En el colegio tendré que someterme a los programas oficiales, pero allí podré actuar con más libertad para ampliar los conocimientos de los que quieran innovaciones. Como lo que saben aquí es muy rudimentario, estoy segura de que cualquier propuesta mía será acogida con interés.

» Cuando me dieron el programa de enseñanza para prepararme a esta situación, comprobé que algunas teorías ya están superadas en nues­tra cultura, pero sé que no puedo modificar el proceso histórico, sino que debo ir siguiendo su ritmo, aunque conozca las soluciones, no soy yo la que tenga que darlas. Cierto que no puedo cometer errores que levanten sospechas, pues el ser mujer en esta civilización, puede traerme problemas ante la supuesta ventaja intelectual y técnica de cualquiera de mis colegas masculinos. Su natural machismo, no consentiría que me situase por en­cima de ellos y estarán pendientes de encontrarme con algún fallo, por eso he de ir con mucho tiento para ganármelos sin desairarlos, aunque en este campo de tecnología, por mucho que sepan, no pueden competir conmigo.

» Mañana tenemos claustro de profesores. Parece ser que éste primero siempre resulta algo magno y un poco informal pues se trata de que nos conozcamos todos y presentarnos los nuevos. Tengo entendido que somos 150 más el equipo directivo de los diferentes niveles educativos. Así que ten­dremos un primer encuentro de presentaciones, de normas generales y un in­forme sobre las novedades de principio de curso, luego nos separaremos por niveles y ya la cosa será más seria. En mi departamento somos veintitrés.

» El director de nuestra sección ha dado un discursito pedagógico recordando la filosofía del centro que resumo para que no resulte de­masiada teoría.

» Según él, y con ello digo lo que me ha parecido más novedoso, el mé­todo más importante, y que es el fondo de la línea pedagógica del centro, es convencer al alumno de que está completamente de acuerdo con la educación y la disciplina que se le imparte. Lo que llaman los psicólogos la autodeterminación. Escoger con libertad y con personal determina­ción la autoridad del profesor. Hemos de enseñar sin usar la fuerza, apelando a su curiosidad por conocer nuevas cosas y por satisfacer sus necesidades, así como despertar en los alumnos el interés por el mundo que le rodea. Estas actitudes marcarán, según ellos, el principio de una progresiva educación pues son las raíces de un buen desarrollo humano.

(Transmito textualmente un fragmento)

“Nuestro proyecto pedagógico sólo tendrá éxito si el profesor está convencido de ello y tiene un control pleno de la situación. Sabemos que la disciplina de la persona ha de venir de dentro, de una determinación personal, y como el niño no tiene su voluntad formada, ahí es donde interviene el profesor, que tiene que haber adquirido por su parte ese dominio personal, para poder transmitir a sus alumnos la semilla de su propia experiencia. Ya sé que es mucho pedir para los nuevos, pero todos habéis leído el reglamento y en teoría aceptáis esta filosofía del centro. Uno de nuestros principios es el hacer agradable la autoridad de los profe­sores a los ojos de los alumnos, y esto lo conseguiremos si ellos están convencidos de nuestro amor y entrega, si cada uno se siente amado y respetado en su persona, si se sa­ben siempre alentados y apoyados por sus profesores, no les costará seguir sus propuestas. Que le demos confianza y certeza para que nos obedezcan seguros de que esto es lo que más les conviene para satisfacer sus necesidades e intereses. Nuestra autoridad moral ha de ser tal, que nun­ca se sienta el alumno forzado por nosotros a hacer lo que le pedimos que haga. Si les persuadimos diciendo que es­tamos convencidos de que ellos quieren hacer lo que les presentamos, si les mostramos nuestra desilusión por fa­llarnos, si nos sentimos apenados al sufrir una decepción ante nuestras expectaciones respecto a sus respuestas, el resultado puede ser más eficaz que cualquier castigo. No significa esto que la autoridad desaparece o que pierde su fuerza, sino que hemos cambiado de método y en vez de forzar, sólo nos interesamos por persuadir y sugerir lo que nos interesa que el alumno acepte libremente porque par­timos de la premisa de que siempre obramos según su pro­vecho y conveniencia y esto ellos lo detectan si lo hacemos de corazón. Que se convenzan de que cuanto se le ofrece es digno de aceptarlo porque es lo mejor para su bienestar. Como aquello de que al niño se le da una medicina que le gusta porque se la presenta envuelta en agradable caramelo dulce. Ya sé que esto es un riesgo porque puede sonar a manipulación de la voluntad del alumno, pero como parti­mos de que sólo y exclusivamente actuamos movidos por el auténtico amor que les profesamos, no cabe el proceder de otro modo, pues sólo queremos actuar por su propio bien”

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NOTA DE PRENSA

Hoy voy a copiarte una entrevista que me hicieron cuando publiqué el libro

Mª del Carmen Múrtula debuta de la mano de Círculo Rojo con su libro “S.H. El Señor de la Historia”, una obra que, a través de viajeros en el tiempo y variados paisajes sociales, se invita al lector a formar parte de ella, para así encontrarnos cada uno con nuestra propia historia.

La autora nos explica que la obra nace ante “la inquietud por buscar respuesta a ¿Cómo ser un ciudadano comprometido en una sociedad imperfecta?

Con todo esto le preguntamos:

– ¿Cuánto tiempo llevas escribiendo? Desde muy pequeña, el hecho de gustarme enseñar y compartir, hizo que siempre tuviera necesidad de expresarme en un papel, pues a pesar de todo, siempre me he considerado tímida y me siento más cómoda escribiendo que hablando. Siempre me ha gustado escribir, mis diarios, relatos cortos, artículos en revistas, alguno que otro poema…pero no conservo casi nada de todo ello.

– ¿Por qué te decidiste a escribir esta obra? Porque me interesaba mandar un mensaje de mis vivencias existenciales a cuantas personas me quisieran leer. Me parece muy importante el reflexionar sobre nuestra responsabilidad existencial, este compromiso es lo que ha de dar sentido último a nuestras actuaciones cotidianas

– ¿Qué te ha inspirado para escribirlo?  Ante la búsqueda del sentido de mi existencia, surgió en mí un grito inquieto, al situarme frente a una realidad social que no me gustaba y al descubrir dónde estaba el error y cual podía ser la solución, opté por escribir el libro para comunicar mi deseo de animar a la humanidad presente, compartiendo con el lector la afirmación sobre el valor transcendente de cada vida humana.

– ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir la novela? No puedo decir, pues, aunque la comencé hace muchos años la he ido retomando en algunos momentos puntuales, cuando tenía en mi mente temas que valía la pena reflexionar y compartir. Lo he ido perfilando en mis últimos años profesionales como maestra.

 – ¿Es el primer libro que escribe? ¿Tiene pensado seguir escribiendo? Es el primer libro que he publicado, también tengo experiencia de colaboración con artículos en alguna revista, pero, aunque quisiera continuar, porque tengo argumento para rato, me está costando tanto venderlos que no me animo a seguir.

– ¿Qué es lo que más destacarías de tu libro? La inquietud por buscar respuesta a ¿Cómo ser un ciudadano comprometido en una sociedad imperfecta? Me parece muy importante nuestra responsabilidad existencial, este compromiso es lo que ha de dar sentido último a nuestras actuaciones cotidianas.

– ¿A quién va dirigido? Esta novela es esencialmente pedagógica, por lo que se recomienda a padres y educadores. Pero sobre todo va dirigida tanto a jóvenes como adultos inconformistas que se interrogan y no cesan ante la búsqueda del sentido de la vida y que quieren dar respuestas comprometidas ante el desarrollo de su historia personal.

– ¿Qué se va a encontrar el lector en tu obra? Esto no es un tratado de filosofía existencial, sino sólo una novela donde sus protagonistas se cuestionan cómo colaborar para ir construyendo una sociedad más coherente y humana, frente a unos interrogantes existenciales.

– ¿Piensa que los escritores no están valorados como se merecen? El verdadero reconocimiento ha de venir de los lectores, pues son ellos los únicos que dan vida a las páginas de un libro, pero hoy, hay que reconocer que se publica mucho, pero me da pena constatar que se lee poco.

¿Qué consejos le darías a aquellos escritores noveles que desean ver cumplido su sueño de publicar un libro? Que no se frenen ante las dificultades, un libro es una prolongación de tu persona. Estoy convencida que el escritor siempre se retrata en su obra, por tanto, algo de sí queda al descubierto en su obra y eso no tiene precio.

– ¿Es lucrativo hoy el escribir? Una cosa es escribir para lucrarse y otra por la necesidad vital de expresar tus ideas más brillantes. Yo he publicado una sola novela en la que me he volcado para expresar el sentido de la existencia desde mi punto de vista. ¿A cuánto se puede vender este relato? Para mí sin duda que no tiene precio, (de hecho, todos los beneficios son para una obra benéfica) pero me encanta ir comentándola poco a poco en mi web, donde gratuitamente me comunico con todos los que me siguen. Creo que si sientes lo que escribes no puedes poner precio a tu obra.

– Es un libro que sus beneficios van destinados a la Asociación ACOMAR, ¿qué nos podría contar de la misma? ¿Y qué le une a ella? Cuando me vi con los beneficios del libro y con la sugerencia me ofrecía la editorial Círculo Rojo de su proyecto de libros solidarios, me embarqué en buscar un colectivo humano a quién beneficiar con mi recaudación, y después de consultar a personas fiables, me interesé por esa asociación, y ahora cada vez que vendo unos cuantos libros, me acerco por allí y les doy cuanto percibo.

ACOMAR es un proyecto alicantino que va dirigido a beneficiar a las personas sin hogar o en riesgo de exclusión social. Son personas que tienen en común la marginalidad y el desarraigo social, que viven en la calle, sin recursos económicos, de cualquier nacionalidad y/o raza, conocidos como “los sintecho”

– ¿Algo más por añadir? Si, que ahora toca el conectarse con mi web, donde voy a ayudar a entender cada paso de los que fui dando a lo largo de sus páginas. Quiero ayudar al lector a bucear en su filosofía confiando en que comprendas la profundidad de su mensaje. 

Sígueme cada semana en esta dirección de internet:

www. minovela.home.blog

Espero poder conectar con todos los que lo lean, segura de que se creará un vínculo imborrable entre nosotros, porque su novedad va más allá de lo cotidiano y su mensaje no os va a dejar indiferentes.

 Por último, ¿cuál es tu libro favorito? La Biblia

Como ves si eres de los que aún no has leído la novela, te sugiero que no te pierdas esta buena ocasión, incluso lo puedes adquirir por e-book.

Si no vives en Alicante, puedes conseguir un ejemplar a través de tu librería bajo demanda o directamente desde amazon.es:

TITULO: “S.H. EL SEÑOR DE LA HISTORIA”

AUTORA: Mª del Carmen Múrtula Villacieros

 EDITORIAL: CIRCULO ROJO

MEJORAR EL PRESENTE

Sin duda a ti y a todos no nos gusta el presente, pero cada uno tiene su personal reacción ante esta realidad. Unos se pasan los días lamentándose, echando la culpa a los otros, sin hacer ellos nada, otros pasan del tema con tal de tener las espaldas cubiertas y los hay que se lo toman a la tremenda y arman la marimorena con tal de hacer bronca por una situación que les sobrepasa. En fin, el presente no es perfecto, pero sin duda algo hay que hacer para mejorarlo.

Hoy te voy a comentar parte de la primera entrevista de M95 con el director del colegio

¿Estáis contentos de la democracia del país?

—Bueno, ningún gobierno es perfecto. Hay que tener en cuenta que muchas veces en nombre de una idea se hacen mu­chos disparates, y eso le puede pasar a la democracia, del decir y prometer al actuar por un compromiso realista…; no siempre en la práctica se trabaja por buscar el bien de los que forman la población. El sistema no funciona si los dirigentes no actúan por el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos y por desgra­cia es más frecuente comprobar que en la práctica, digan lo que digan en sus programas electorales, la meta de muchos suele ser la del beneficio personal o del partido.

Eso suena a fraude electoral.

—Y lo es.

¿Por qué?

—Pienso que el problema está cuando las personas no han madurado en el valor de la gratuidad y del servicio a la comuni­dad, cosa que me parece imprescindible en un político que pre­sume de ser demócrata. No se puede trabajar por buscar unos resultados partidistas, por tener más interés en perpetuarse en el poder que en ayudar a la sociedad. No se puede reducir la par­ticipación ciudadana a un simple voto, desvinculando así de sus responsabilidades. No se puede actuar procurando el máximo beneficio personal ignorando los derechos del pueblo. Y si me apuras, no estoy nada de acuerdo cuando veo a mi alrededor la pasividad y la inercia por parte del ciudadano.

Y todo esto cambiáis con educación ¿verdad?

—Veo que vas cogiendo la idea. Como educadores compro­metidos con nuestra labor, nos creemos con la obligación de pre­parar al alumno para ser persona consciente de su dignidad y de la de los otros, a fin de que pueda defender sus derechos y com­prometerse con sus obligaciones. Esto lo vemos como algo esen­cial para tener éxito en sus futuras relaciones sociales. Tratamos de proporcionarles los instrumentos necesarios para que sean capaces de reconocer, cuestionar y gestionar situaciones múlti­ples y complejas que les vayan capacitando para desenvolverse en un futuro inmediato con responsabilidad, comprometiéndose en su participación como ciudadano, sabiendo cómo luchar por mejorar la sociedad, reclamando los derechos de cada individuo en beneficio de todos, no de unos pocos.

Si, yo leo que la educación es un camino para hacer un cambio social.

—Exacto. Hay otros caminos, pero este es el nuestro. Nues­tras sociedades están experimentando profundas transformacio­nes, que pueden llevarnos a un cambio de era con la entrada del nuevo siglo, y nosotros queremos contribuir a ese cambio social entendiendo la educación como un proceso de aprendizaje vinculado a cada contexto y con una intención transformadora. Hay que desarrollar la iniciativa y la autonomía de los alumnos, favoreciendo la flexibilidad y la planificación en la enseñanza, utilizando nuevas técnicas e incluso atreviéndose a innovar.

Todo esto yo tengo estudiar.

—Sí, conviene que lo reflexiones detenidamente y si necesitas aclaraciones no dudes en pedirlas, pues es necesario que entien­das bien nuestra postura educativa.

Sí, yo veo.

—Todo esto tendrá éxito si estamos convencidos de lo que hacemos. Si nuestra última intención es estar al servicio de una enseñanza que favorezca el progreso de cada individuo. Nuestra aportación como educadores nos ha de llevar a la mejora del fu­turo inmediato de todos los ciudadanos que pasan por nuestras aulas.

¡Esta es mucha obligación!

—Así es, pero si creemos que hemos sido llamados a poner lo mejor de nosotros al servicio del cambio por un mundo mejor, lo conseguiremos. Si nos empeñamos por trabajar por una sociedad más justa y respetuosa con los derechos de todos, lo conseguire­mos. Sabiendo que el mundo mejor que logremos siempre será imperfecto, con contradicciones y conflictos propios de la con­dición humana. Aunque nunca se llegará a alcanzar sociedades perfectas, sí que hemos de ser conscientes de que hemos sido llamados a mejorar el presente.

Yo pienso que esto tiene que tener un grupo de profesores muy buenos.

—Sí, esto es un reto para el Centro, pero tenemos la suerte de poder seleccionar al profesorado y prepararlo para que se inte­rese y se comprometa con nuestro ideario educativo. Tienen que estar entusiasmados por una educación que apoye la transforma­ción personal y social, convencidos de que el cambio es posible y que nos hemos embarcado para ser alternancia social. Los pro­fesores han de pretender, desde su tarea cotidiana, favorecer las relaciones entre todos, potenciar y defender los derechos de los alumnos y del colectivo. Con su manera de pensar y actuar, han de ser forjadores de culturas solidarias, sembrando esperanza de un mundo mejor. En una palabra, educadores convencidos de que son llamados a despertar en sus alumnos el deseo de cono­cer, saber y compartir, desarrollando sus capacidades.

¿Y las familias colaboran?

—Cada vez más. Ten en cuenta que la mayoría de nuestros alumnos actuales son hijos de aquellos primeros, testigos de su propia transformación humana y social, y ya han pasado 30 pro­mociones. Esto favorece mucho al progreso de la formación de las nuevas generaciones porque nuestro éxito está en la perfecta colaboración familia-escuela.

Si, que estáis haciendo una buena labor educativa para esta sociedad

—Eso es lo que pretendemos. Creemos que la primera res­ponsabilidad de la familia es su misión educadora y como tal está llamada a ser la primera en participar como agente de transfor­mación social, de aquí nuestro empeño en trabajar al unísono por esa meta común.

Bueno, yo ahora ya estoy parte de este colegio

—Si y recuerda que has de cuidar mucho la participación, que hagan proyectos en grupo, que investiguen y sobre todo que aprendan a tomar decisiones personales y comunitarias. Con esto se ejercitarán para desenvolverse en un colectivo plural y más tarde les servirá para actuar en la comunidad de vecinos, barrio, ciudad, nación…

La agente M95

Cuando comencé a publicar este blog, hice un primer preámbulo de sus personajes.

Hoy me voy a entretener en presentarte a su primera protagonista e indicarte las motivaciones que le inducían para embarcarse en esta aventura.

La agente M95 es enviada al pasado histórico situándo­se en un colectivo humano del año 2001.

Viene de una sociedad técnicamente muy avanzada, un mundo tecnológico que apoya su fe sólo en el pro­greso científico, pero con mucha pobreza en valores humanos.

Es enviada para estudiar esa civilización pretérita e informar objetivamente de todas las situaciones que acontezcan en el transcurso del tiempo que se encuen­tre entre ellos.

M95 va paso a paso metiéndose entre esos ciudada­nos y, en diálogo con ese entorno, descubre unos valo­res y un concepto de la humanidad que rompen todos los esquemas que traía.

La dimensión transcendental de la persona, las rela­ciones familiares, sociales y laborales; los conceptos de gobierno político y del poder ejecutivo; la tarea educa­dora; el valor del sufrimiento y de las personas disca­pacitadas…, todo ello le lleva a descubrir razones que, poco a poco invaden sus sentimientos y enriquecen su conocimiento sobre el ser humano, cambiando sus con­ceptos existenciales hasta el punto de enfrentarse con sus superiores y renunciar a todo por defender sus nue­vos paradigmas vitales.

La misión planificada para la agente M95 pretende, poten­ciar la conciencia de un paso en la evolución de la mente, es­tudiando el comienzo del paradigma que regía el pensamiento del colectivo humano al que se le envía. Ahora ella tratará de analizar esa realidad concreta, que al parecer había sido consi­derada como uno de los puntos más emprendedores en aquella época de transición histórica. Este periodo de la humanidad se destacó por el comienzo de un despertar nuevo, un cambio de paradigma histórico que, partiendo de su gran riqueza de pen­samiento tanto práctico como teórico, dio cauce a diferentes tipos de movimientos, asociaciones, partidos, sectas, ONGs… toda clase de tendencias filosóficas, ideologías y un sinfín de corrientes de pensamiento, conducían la mente humana y se expandían por la geografía mundial creando comunidades y asociaciones más o menos acertadas, algunas muy discutibles y otras no pocas veces sospechosas. Un mundo fragmentado, dominado por las luchas nacionales e internacionales. Donde el poder dominante era la ambición económica y por ella se disputaba entre razas, culturas e incluso entre algunos grupos religiosos.

Y como este periodo histórico que nos ocupa, es hoy consi­derado el principio desde donde se comenzó a atisbar los cam­bios que desembocaron en el presente, ella ha sido enviada para estudiar algunos de aquellos acaecimientos desde una distancia temporal suficientemente lejana como para poder observar los hechos de una manera objetiva y neutral. Con su investigación pretende no sólo conocer los acontecimientos sino también poder controlar los riesgos del presente y preve­nir hacia donde se encamina el futuro.

Como todo devenir humano aquella época siguió la ley exis­tencial de situarse entre luces y sombras, entre triunfos y fracasos, entre el bien y el mal, entre éxitos y derrotas, y se trata de des­cubrir cómo salieron adelante. Más que respuestas sociológicas buscar respuestas antropológicas, que respondan a la cuestión del sentido de la vida del hombre de cualquier época histórica.

Por tanto, la gestión concreta de la agente M95 consis­tirá en introducirse en esa sociedad, con la más exquisita discreción y naturalidad, procurando pasar entre ellos como una forastera interesada en participar de su vida cotidiana, sabiendo que le está terminantemente prohibido entrometerse en cualquier asunto que le comprometa más allá de ser buena y neutral espectadora. No ignora el riesgo que corre al poner­se en contacto con una realidad tan diferente a la suya, y es consciente de que, al tratar de convivir con esas personas, sin duda se expone a experimentar la vida desde una perspectiva cuya novedad le es prácticamente imposible de prever a pesar de su buena preparación. El saber teórico es más fácil de conocer que cualquier respuesta de la libertad humana, por eso tendrá que estar atenta a los acontecimientos que se le pre­senten durante su estancia en ese lugar, pues a pesar de todo lo aprendido, cualquier suceso personal o grupal, siempre será más rico y fiable para ir descubriendo las motivaciones exis­tenciales de esas gentes, pues eso es evidentemente lo que da sentido a los resultados evolutivos de la Historia.

Según ha sido informada, este colectivo humano tenía una organización interna y un modo de vivir muy singular; aun­que eran ciudadanos de una nación, actuaban con una liber­tad y autonomía que, aunque no podían llamarse sospechosos, al menos eran diferentes al común de sus coetáneos. Al parecer se regían como una sociedad de principios democráticos donde la mayoría actuaban a favor del individuo, saliendo a la par beneficiándose el grupo; este era uno de los motivos por lo que habían sido elegido para ser estudiados. Tenía fe en que su preparación le conduciría a detectar las motivaciones más profundas de ese organismo social y descubrir sus logros y fallos, valiéndose de todos los medios que estuviera a su alcance, según su cultura, prensa, televisión, radio, entrevistas, reportajes, con­ferencias… pero sobre todo a través de las relaciones personales con los habitantes de aquella sociedad con los que iba a convi­vir a lo largo de varios meses.

La formación de la agente M95 ha sido escrupulosamente diseñada y aplicada. No se ha puesto ningún reparo en la empresa. Sus vestidos, su alimentación, las costumbres y el dinero de aquella gente que va a tratar… todo lo que supu­siera para ella novedoso, se le ha proporcionado y facilitado para ir adaptando su persona al lugar histórico en el que se le enviaría cuando estuviera preparada para ello. Ha tenido el tiempo necesario para aprender a adaptarse al ambiente y al propio idioma permaneciendo durante el período que lo ha requerido, viviendo en un ecosistema lo más similar posible al que iba a ser enviada. Y el día que ella dijo estar prepa­rada, después de un meticuloso examen físico e intelectual, se le implantó un tatuaje digital para controlar sus constantes vitales en todo momento y se le dio luz verde para emprender esta aventura.