COMO JONÁS

Antes de seguir adelante con el desenlace de la novela, para entender lo que a continuación viene, os recomiendo la lectura de un pequeño libro bíblico que narra la historia del profeta Jonás.

Como a él, Dios le va a pedir al agente V71que sea el protagonista de su momento histórico.

S.H. tiene un plan, busca a alguien para que sea su mensajero ante esos ciudadanos tan ignorantes, pretende valerse de V71 para hacerse presente en la historia a su manera.

Jonás se resistía a cumplir su misión ¿Qué respuesta va a dar V71?

V71 estaba recostado en su cama leyendo la carta de su compañera

. ¿Qué hacer?

Hoy es ella y pronto vendrán por él si no cumple el mandato del Supremo Consejo.

¿Será capaz de terminar con este asunto de una vez por todas como si nada hubiera ocurrido? ¿Es él tan frío e insensible como ellos pretendían que fuese? ¿Por qué se iba a complicar la vida? ¿A caso tenía tanto valor para enfrentarse con la realidad como lo había hecho ella? ¿No es más importante seguir viviendo que morir por una causa que no termina de entender? ¿Valía la pena arriesgar su seguridad, su propia existencia? … ?

 ¡No, no lo haría!… ¡No quería morir!…

Tenía otros planes y no estaba dispuesto a perderlo todo como lo había perdido M95

Pero… ¡Ella…!

¡Qué cobarde y temeroso se sentía!

¿Cómo salir de esta pesadilla?

¡… …!

No entendía nada de lo que pasaba. Sin saber cómo, se vio dentro de un oscuro túnel que le absorbía hacia atrás, como una aspiradora potente. Iba tropezando en las duras y aristadas paredes, magullándose todo el cuerpo. ¡Parecía que le estaban arrancando la piel! Tal era el dolor que sentía.

Por fin aquella tortura se paró y se encontró escupido en un lugar extraño.

 ¡Estaba agotado!

Físicamente no podía moverse y su mente sufría una alarmante confusión.

 Alguien le tomó de la mano y le obligó a incorporarse al tiempo que le decía:

“Levántate, ve a la Gran Ciudad,

y predica contra ella

 porque su maldad ha llegado hasta mí”

  —¿Qué es esto? ¿Cómo yo? ¡No entiendo nada…! Imposible. ¿Qué se yo? ¿Quién eres que así me llamas?

  Se sentía sin fuerzas… y ahora… ¡una nueva demanda!…

 ¿No tenía suficiente con terminar lo que tanto le angustiaba?

  Eso ya le estaba superando física y psicológicamente, le estaba causando tales problemas que se sentía incapaz de someterse a más presión.

¿Qué hacía él ahí?

Esperaba una respuesta para chillar que se habían equivocado de persona.

  —Buscad a otro —gritó—, yo no os sirvo. Estoy demasiado implicado en otro asunto. Mis fuerzas tienen un límite y ya me he agotado. ¡Bastante aré si salgo bien de esta! ¡Uf…! como para complicarme en otra aventura…

   —Te necesito. Yo te he elegido de entre todos los tuyos. Yo soy quien te envío y esto te ha de dar seguridad, pues si respondes aceptando, te daré las fuerzas necesarias para que cumplas bien esta misión en la que te quiero involucrar. Nada temas, yo estoy contigo y esto te ha de bastar para saberte vencedor. Tú serás mi testigo, mi mensajero, mi presencia física ante aquellos a los que te envío. Deja tu existencia en mis manos. Pon tu vida a favor de esta misión. Yo te llamo, te quiero hacer un hombre nuevo. Tus planes, tus proyectos, tu futuro… ponlos ante mí, porque tu existencia quiero sellarla con mis propios intereses. Serás un signo de mi presencia en tu historia cotidiana para que

El pueblo que camina en tinieblas

vera una gran luz.

Sobre los que habitan la tierra de sombras

 brillará la luz.

-—¿Qué significa esto? ¿Por qué yo?

No temas, yo estoy contigo

 no me mires con ansiedad,

 porque yo te fortalezco y te ayudo,

te sostengo con la diestra de mi justicia.

   A pesar de estas palabras, él se resistía. Se sabía incapaz de comenzar otro proyecto que le supusiera dificultades existenciales y nadie le iba a hacer cambiar de planes.

Se decía en su interior:

—No me voy a dejar convencer. No creo que sea cosa mía. Esto es parte de la pesadilla que estoy viviendo estos días. La tensión del desenlace de todo lo acontecido, me hace ya ver visiones. ¡Este no puede ser mi destino! ¡No estoy hecho para complicarme la vida!

Y dirigiéndose a su interlocutor volvió a gritarle

—¡Búscate a otro! ¡Te estás equivocando conmigo!

  Pero el peso de su presencia se le hacía irresistible.

¿Cómo liberarse de él?

Tendría que actuar con astucia. El otro parecía ser una persona muy inteligente y poderosa.

¿Qué hacer…?

¡Ya tenía un plan!

Está bien —le dijo—. Iré y les hablaré.

 —Me alegro de que seas sensato y te fíes de mí.

Y antes de poder responder, volvió a verse envuelto en aquel absorbente túnel.

Mientras se dejaba llevar por aquella fuerza, avanzando hecho un ovillo, con la cabeza entre las rodillas y tratando de cubrirse con los brazos, iba pensando entre golpe y golpe:

—Llegaré, me meteré en una nave del tiempo y cuando haya alcanzado cualquier lugar extraño la destruiré. Prefiero quedarme en cualquier sitio, por muy mal que me vaya y vivir sin responsabilidades, antes que enfrentarme con mi gente que sin duda pedirá mi cabeza. No estoy dispuesto a comprometer mi existencia por ponerme con absoluta disponibilidad en manos de alguien a quien casi no creo y que me pide ir en contra de los que también conozco y de los que sé cómo tratan a los que se colocan en el otro bando.

No le había gustado nunca enfrentarse con riesgos que no le aseguraban plenamente el poder dominarlos.

—¡Quiero ser libre! ¡Apártate de mí! ¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡No lo haré! ¡No voy a complicarme la vida por ti! ¡Nada tienes que ver conmigo!…

¡Quizás esta llamada tenía que ver con ese misterioso SH…!

Poco a poco iba coordinando su capacidad mental.

Si, comenzaba a sospechar que todo estaba relacionado con su responsabilidad de destruir o no el mensaje que traía del proyecto que llevaba entre manos. ¿Tendría que aceptar que lo tenía que dar a conocer a su generación?

¿Qué hacer?

De nuevo se presentaba ante él las dudas del principio, con el agravante de que ahora se sabía llamado a cumplir una misión en la que cada vez se veía más implicado.

¿Sería capaz de llevar a cabo esta empresa?

Pero ¿cómo enfrentarse a su gente?

¿Cómo reaccionarían?

¿Habrá alguien que le escuche?

¿Qué era en concreto lo que tenía que comunicarles?

Si tuviera la certeza de sentirse ayudado por alguien…quizás si encontrara a alguien que mostrara el mismo interés… ¡aunque sólo fuera por curiosidad ante algo tan novedoso…!

¡Alguien en quien apoyarse, para al menos poder compartir triunfos y derrotas!

—¡No puede ser! ¡Nadie me escuchará!

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