LA PROPUESTA

Cuando llevas en el corazón la certeza de lo que has visto y oído, sientes la necesidad urgente de compartirlo con otros, de comunicar y contagiar a cuantos te rodean eso que hierve en lo más profundo de tu ser, ese reconocer que el encuentro con Jesús, hoy como hace dos mil años, es real y eficaz. Es, en fin, el ofrecer lo que gratuitamente has recibido.

Porque te sabes mensajero y testigo de alguien que has conocido y que te ha dado un mensaje para todos.

Porque todos somos llamados. No hemos sido engendrados por mera unión de los elementos sexuales de nuestros padres, sino que, ellos fueron instrumentos de Dios para que naciera una nueva criatura con una misión concreta en la vida, nuestra libre colaboración en sus planes de conducir la Historia.

LO QUE HEMOS VISTO Y OÍDO

El Evangelio no es solo una historia del pasado o un cuento edificante con buenas enseñanzas morales. El propósito de la Palabra de Dios no es tanto hablar a nuestras mentes, sino que el propósito es el encuentro. Sin encuentro, el Evangelio sigue siendo una historia que leo, que me habla de un Maestro que ofrece enseñanzas sobre la vida pero que no me llega a lo más hondo de mi existencia.

En la entrada anterior os resumía el encuentro de Andrés. Hoy os presento el encuentro de otro de los protagonistas, Juan, el sacerdote del barrio.

Cuando M95 se encontrón con él se sorprende porque la imagen que ella traía de los curas no era tal como él se presentaba.

Recordemos sus palabras:

Yo tenía alguna idea sobre esta figura ya legendaria en nuestra cultura, pero me temo que mi información no corresponde a las vivencias de estas gentes. En mis estudios aprendí que el sacerdote era una persona segregada, solitaria y autoritaria. Un cacique espiritual que mantenía su poder atemorizando a la gente con amenazas de una vida eterna en medio de tremendos tormentos y calamidades si no cumplían. Se creía poseedor absoluto de la verdad y por ello actuaba con una autosuficiencia que más que convencer inspiraba un temor reverente. Engañaba a sus súbditos con supuestos poderes mágicos prometiéndoles la inmortalidad y la felicidad eterna si le eran fieles, manteniéndole económicamente y sirviéndole sin condiciones, sometiéndolos de una manera abusiva, servil y dictatorial.

Pero este sacerdote parece que no sigue este esquema. ¿Por qué?

Porque había sido también tocado por le encuentro. Y es que cuando te encuentras con el Señor en su Palabra, nace y crece un sentimiento, que ya no te deja ser la misma.

Esto es lo que le ocurrió a Juan:

Porque no basta solo con leer, no basta con escuchar, pues muchas veces ocurre que leemos un pasaje del Evangelio y luego lo volvemos a leer, y no pasa nada. Pero un día, al escuchar o releer ese mismo pasaje, nos toca el corazón y comprendemos la profundidad de lo que hemos leído o escuchado. Cogemos el Evangelio, leemos algo y en un momento determinado el Señor se revela, se manifiesta y vivimos la experiencia espiritual única del asombro, y es entonces, cuando experimentamos que el Señor se manifiesta y llena todo nuestro ser.

» Y COMENCÉ a surcar nuevos senderos donde dar  a mi existencia otro sentido más interesante que el hecho de vivir sólo para tener, dominar o simplemente para disfrutar de una forma vacía.

Necesitamos encontrarlo vivo hoy en su Palabra y en los rostros de quienes nos mueven a verlo,  para ir descubriendo lo que significa amar, acoger, escuchar… ser misericordiosos y libres como Jesús, en lugar de correr tras el poder, la ambición, las estructuras de una sociedad donde no hay espacio para él.

Por eso después de ver cómo actúa y cómo responde la gente de su persona, M95 ser atreve a decir:

Pero no me encaja toda la información que traigo con la personalidad de Juan. Es íntimo amigo de Andrés, y juntos comparten el liderazgo de este colectivo social. Es un hombre que se ha ganado el cariño de todos y tiene entre ellos una autoridad moral que nadie discute, pero parece ser que no es en absoluto ni impositivo ni dominante, sino todo lo contrario, convence por su entrega y coherencia de vida.

Juan sabe que tenemos que encontrarlo, buscándolo en el presente, a nuestro alrededor. Es necesitamos encontrarnos con Jesús vivo hoy, es importante escuchar y ver a Jesús en los Evangelios y descubrirlo en los rostros de las personas que tratamos en lo cotidiano. Es una cuestión de corazón, de miradas, de conmoción que llega a las entrañas, es descubrir más su persona que su doctrina.

Concluye Juan con estas palabras

» Cada día, antes de comenzar la jornada, nos ponemos a la escucha del espíritu del Señor. Él es el que nos comunica estos buenos consejos y nos enseña a vivir ese día desde un discernimiento comunitario, a la luz de la palabra del mismo Señor. Es ahí donde cogemos fuerzas para el caminar cotidiano. Estos momentos diarios de escucha y de intercambio con los hermanos convocados por el espíritu, es lo que alimenta nuestra vida interior y da energía a toda nuestra jornada»

Este es el secreto: No hay fe sin encuentro, porque la fe es el encuentro personal con Jesús. Porque solo así podremos transmitir lo que hemos visto, oído, lo que hemos experimentado, recogido y vivido de él. Solo así seremos testigos creíbles.

LA PUERTA

Nuestra fe parte del encuentro personal con Jesús. El cristianismo no trata tanto de una doctrina como de una persona. Nuestro credo no es solo una lista de artículos de fe, sino una persona viva: Jesús , alguien concreto. Por ello, toda reflexión existencial no puede desvincularse de Él sin perder inmediatamente su sentido transcendente.

De aquí que nuestra historia comience por la experiencia de alguien que descubrió el MISTERIO y no dudó en ponerse a la escucha del SEÑOR DE LA HISTORIA -JESUCRISTO-

Toda historia humana cobra su sentido pleno cuando entra por la PUERTA y toma el único CAMINO que le lleva hacia su plenitud.

El Evangelio, la buena noticia, es que por Jesús descubrimos cuanto necesitamos conocer para dar sentido transcendente a nuestra vida.

Podemos conocer todos los dogmas, podemos ser católicos ilustrados, pero sin un contacto constante con Él seguiremos siendo cristianos solo en la cabeza, y la fe no bajará al corazón, no habitará en lo más profundo de nuestro ser. La existencia humana cobra todo su sentido cuando descubre su dimensión espiritual.

Porque para ser verdaderamente cristianos es necesario, que el Verbo, es decir, la Palabra baje y venga a habitar en nosotros.

DE M95 A KAY MOOR

El mensaje de Jesús, aun universal e intemporal, se transmite en épocas y lugares específicos, es decir, en culturas concretas.

¿Cómo lo entiendo yo para el aquí y ahora?

 Desde un contexto socio-educativo me he atrevido a plasmar toda mi experiencia existencial en este libro y quiero compartirlo con todos mis lectores.

Nos situaremos a principio de este siglo, en una sociedad de cultura mediterránea donde nos sorprende la agente M95 procedente del futuro. Es enviada al pasado a estudiar la historia, para ir construyendo el presente desde las experiencias pretéritas.

Ella va a ser la primera protagonista y la que narrará su experiencia mientras esté entre esa gente.

Se presenta como Kay Moor, sorprendiéndonos por sus errores de lenguaje al mostrarse como extranjera que no domina el idioma.

—Nosotras esperábamos encontrarnos con una joven de rasgos orientales. Teníamos noticia de que Usted era japonesa.

—La verdad, es esta mi nacionalidad, pero todos mis abuelos son americanos. La familia de mi madre van allí hace mucho en Tokio, mi madre ya nacer allí, y mi padre va muy joven a trabajar, también a Tokio como ingeniero técnico. Por eso, yo no tener cara japonesa, pero yo nacer y estudiar allí. Mis padres ya no son americanos y yo estoy de pasaporte japonés. Pero yo heredado ese gusto de aventuras y soy contenta de vivir otros países y gente nueva. Por eso soy contenta de conocer este lugar y me estudié mucho para venir y conocer más.

 —Seguro que no tendrá dificultad. La gente le va a ayudar, ya verá.

—Son Ustedes muy gentiles. Yo saber muy difícil hablar bien el idioma.

—Bueno, eso es remediable. Con un par de meses hablando y escuchando a la gente local se adelanta mucho —dijo la madre con una fugaz sonrisa.

—Ha venido a trabajar en el colegio del barrio ¿verdad? — preguntó Marta.

—Si quiero. Yo necesitar trabajo para ganar dinero y pagar los gastos aquí. Yo sé que ese colegio necesitar una profesora de informática y yo soy preparada para enseñar. Pero no estoy cierta. Mañana yo tener entrevistar del director.

Su actitud de apertura y de escucha audaz la sumerge en un continuo diálogo y colaboración con las personas que va tratando en su estancia en el lugar. 

Copio esta reflexión ya desde sus mismas páginas:

 » La dimensión transcendental de la persona, las relaciones familiares, la tarea educadora; la solidaridad con el vecino, el valor del sufrimiento y de las personas discapacitadas; la determinación ante el aborto y las drogas. Los conceptos de gobierno político, con un equilibrio de los tres poderes públicos: el ejecutivo, el legislativo y el judicial; la responsabilidad de la ciudadanía en su tarea sociales y laborales…, todo ello va llevado a M95 a un cambio sustancial de su persona, a descubrir nuevas razones que invaden sus sentimientos y enriquecen su conocimiento sobre el ser humano, transformando de raíz su personalidad»

LOS PROTAGONISTAS

El libro que tengo en mis manos es el fruto del encuentro con personas de diversas sensibilidades, con sus dudas e inquietudes, que fui creando a lo largo de mi experiencia profesional. A través de sus páginas desarrollo una colección de pequeñas unidades temáticas en las que, con las características propias de una novela, trato de dar respuesta a las preguntas que me han ido surgiendo paso a paso en mis años de profesión como docente.

Son experiencias vitales, que nos llevan a las preguntas trascendentales: ¿de dónde venimos y a dónde vamos?, ¿cuál es el sentido de mi presencia en esta vida?, ¿qué es el amor?, ¿por qué no podemos rechazar nada de lo humano?, ¿Somos verdaderamente libres?, ¿Hasta dónde hemos de tener fe en la humanidad?, ¿qué es la muerte?, ¿existe algo más allá?, ¿existe Dios?… Todas estas cuestiones pueden afrontarse de múltiples maneras, pero lo que es imposible es prescindir totalmente de ninguna de ellas, pues a todos nos afectan. Y yo, he intentado dar mi humilde respuesta a esas preguntas que marcan el sentido de la existencia humana, de una manera sencilla y amena como puede resultar la agilidad de una novela.

A lo largo de sus páginas iremos conociendo a varios personajes y dándoles el papel de protagonistas, pero hoy permitidme haceros sólo una presentación de conjunto.

Así pues, esta novela va destinada a un público que no necesita ser especialista en teología, pero que siente la necesidad de bucear a cierta profundidad para acercarse al conocimiento de algunos aspectos del Misterio de Dios y la existencia humana, desde un diálogo entre el cristianismo y el presente histórico.

MI NOVELA

Después de pasar un verano sacudido por el intenso y sofocante calor, los incendios, los rebrotes del coronavirus, las dificultades para llegar a fin de mes debido la subida disparatada de los precios, me propongo iniciar una nueva etapa en mi comunicación con todos aquellos que pacientemente siguen este blog.

Estoy firmemente persuadida de que las redes sociales ofrecen posibilidades de anunciar nuestra fe por caminos nunca antes vistos, pues nos permiten llegar a personas de todos los rincones del planeta, así como confrontar las propias convicciones con propuestas contrarias, lo que sin duda es una gran riqueza, donde el Espíritu nos empuja para adentrarnos en este gran océano digital. Precisamente en esta red social he podido confrontarme con creyentes, agnósticos y ateos sobre los muchos temas, que iba marcando con las diversas etiquetas, y que les suscitaban interés o perplejidad a medida que iba publicando los diversos capítulos del libro.

Hoy da casi vergüenza presentarse como mujer de fe, a pesar de que muchos, aunque sea con la boca chica y los ojos y oídos muy abiertos, queremos seguir descubriendo los secretos de la existencia humana. Pero la realidad es que, el declarar nuestras convicciones religiosas, cierran muchas puertas. Esto puede que nos haya infundido un apocamiento tal, que parezca que tenemos que pedir permiso, ante la asechanza del estigma social, para defender un modelo de pensamiento sustancialmente diferente, que sin duda tiene un valor de humanidad que nadie puede negar.

Por todo ello, vuelvo a sacar de nuevo, de la estantería un ejemplar de mi novela y con valentía, porque,  sé que tengo que situarme ante fuerzas adversas demasiado fuertes y herméticas de lo políticamente correcto, me lanzo a recorrer nuevamente con vosotros sus páginas.

¡MARANATHA!

V71 se hallaba en su dormitorio echado sobre la cama. Tenía los brazos detrás de la nuca y respiraba larga y serenamente. Pretendía relajarse, pero su fuerza interior le podía. Había hecho un gran esfuerzo, pero al fin su trabajo estaba concluido. Al día siguiente entregaría los dos legajos.

Sabía que no había sido él el promotor de esta nueva empresa y que era el primero en sorprenderse, pero estaba convencido de que tenía que dar su consentimiento libremente para dejarse llevar hacia su destino.

Se sabía una persona distinta, como quien empieza una vida nueva, la sentía correr por sus venas al ritmo de su propia sangre. Era el comienzo de una experiencia inaudita. No conocía la causa, pero se sabía vulnerable, frágil y al mismo tiempo con las fuerzas necesarias para cualquier cosa que el destino le tuviera designado. Era una fuerza interior que le colmaba de seguridad y valor. Se sabía completamente seguro en las manos de alguien que se había adueñado de su propia persona y le hacía ver la vida desde otra dimensión. La claridad de su visión le sorprendía. Le fascinaba la riqueza vital que todo aquello encerraba. Su mente trabajaba con nuevas categorías. Conocía sus limitaciones, pero a la vez percibía que estaba en la puerta de una gran experiencia llamada a lo transcendente y esto le llenaba de energías para cruza el umbral y caminar por sendas de libertad sabiéndose sostenido y acompañado por alguien lleno de novedad. Sentía su propio corazón latiendo con unos sentimientos que sólo unos meses atrás ignoraba, y por ello no le asustaba iniciar esa nueva senda que le cogía su ser entero.

Miró a su alrededor, las cosas seguían igual, pero percataba que una presencia oculta llenaba todo el espacio de la habitación. No estaba sólo, ya nunca se sentiría sólo, S.H. empezaba a ser el Señor de su propia historia personal. Experimentaba un sosiego, una gran paz que le daba una fuerza nueva, unos sentimientos absolutamente inusuales, era como vivir sobrecogido ante una promesa rica en experiencias inéditas e impredecibles. Tenía la certeza de que su vida sería un sí absoluto al proyecto encomendado. Y se sorprendió pensando:

—A la larga la persona no consiente que se le arranque el alma. La verdad divina es más fuerte que el ser humano. El verdadero Señor de la Historia siempre es el vencedor.

Sentía que estas palabras no provenían de su intelecto, ¿de dónde podían venir? La respuesta le sobrecogió, porque revelaba una gran agudeza que no creía poseer. Y recordó aquellas palabras que leyó en cierta ocasión:

“Yo estaré con vosotros hasta el fin de los siglos”

 A la mañana siguiente, después de entregar el informe al Supremo Consejo, se dirigió a la oficina del Mayor C60 y le dio la documentación original.

Salió radiante del edificio. En su interior escuchaba:

“No guardes bajo llave las palabras

 de este libro profético

 Porque se acerca el momento.

¡Ea! Llego pronto. Y conmigo mi galardón,

para retribuir a cada uno conforme a su proceder.

Yo soy el Alfa y el Omega, el Primero y el Último,

el Principio y el Fin “

¡MARANATHA!

EL AGENTE V71

Después de asearse y desayunar sin prisas, cuando se disponía a comenzar su trabajo, llamaron a la puerta.

¿Quién podía ser? Nadie sabía que estaba allí. Sin duda habrían comprobado su huida del hospital y venían por él.

¡No tenía escape!

Se rindió ante la evidencia y abrió la puerta.

Eran militares gubernamentales.

 —Agente V71, somos de la Jefatura Militar y se nos ha ordenado que nos acompañe ante la presencia del Mayor C60.

—Está bien, permítanme que recoja lo que estoy trabajando y enseguida estaré con ustedes.

—Me temo que no les vamos a permitir que cometa ningún disparate. Somos expertos y nosotros mismos nos ocuparemos de sus documentos, Ud. vaya delante y no se preocupe por lo demás.

—Como quieran —contestó resignado—, pasen y tomen todo lo que les parezca.

Estuvieron un rato indagando y tomando nota de lo que iban requisando. Cuando terminaron, recogieron todo y salieron con V71 esposado.

Escoltado por cuatro militares fue conducido al departamento del Superintendente Mayor C60.

—¿Habéis comprobado su trabajo?

—Si Señor. Tenía el original intacto, pero estaba tratando de reproducirlo enmendando el informe según se le había ordenado.

—Muy bien. Agente V71, ¿qué pretendía hacer con el material original? ¿A caso manipularlo para no verse comprometido antes de entregármelo como le ordené después de haber entregado su trabajo al Supremo Consejo?

—Yo Señor…. No sé qué decirle… No tengo ningún plan personal… Yo…

—No se esfuerce en ganar tiempo para buscar una respuesta convincente.

—No es eso. La verdad es que sólo trataba de cumplir con el trabajo que se me había encomendado, pero les aseguro que no he tocado nada del original.

—¿Por qué eres tan cobarde? ¿Por qué no tomas una decisión valiente y te determinas de una vez por todas a aceptar el que has sido elegido para proclamar lo que habéis visto y oído?

—¿Cómo Señor…? ¡No entiendo!

—Si, Agente. Habéis hecho un buen trabajo y sería una lástima que se perdiera tanto esfuerzo, tiempo y dinero. Estaba en lo cierto desde el principio de que formabais un buen equipo. Erais la pareja idónea para llevar a cabo este proyecto. Estamos orgullosos de vosotros, aunque hemos tenido que correr el riesgo de la pérdida de una buena Agente. Pero si a estas alturas te echas atrás, tomaremos el material original y nosotros seguiremos el plan sin contar contigo. Aun sin ti este proyecto seguirá adelante.

—¿Cómo…? Un momento… ¿Me puede alguien explicar de qué va todo esto?

—Va de que te hemos metido en un asunto más complicado de lo que tú creías en un principio. Ya es hora de que nos vayas conociendo. Somos un grupo de ciudadanos incómodos con la vida tan superficial y superflua que llevamos en esta generación, y sabiendo que podemos dar un sentido más profundo a nuestra existencia, se nos ocurrió investigar a aquel colectivo humano que nos parecía interesante para nuestros planes. Aprovechando el proyecto del Gobierno sobre el estudio de las etapas de la Historia, introdujimos nuestros propios propósitos y os enviamos para recopilar datos a favor de nuestros propios fines.

—Entonces… ¿Todos los documentos…?

—Si, todo hay que conservarlo, y si es posible con tu experiencia mejorar aún la descripción de lo narrado, porque estamos decididos a que S.H. sea también el Señor de nuestra Historia. Estamos convencidos de que, aunque los humanos se empeñen y haya mártires como M95, EL sigue queriendo tomar parte de la existencia humana desde los corazones de buena voluntad y por eso suscita personas de gran empuje para ser su voz hasta que un día todo culmine con un cielo nuevo y una tierra nueva.

 —Esto quiere decir que…

—Si, que podrías haber echado a perder el esfuerzo de tantas personas que hemos trabajado para hacer posible esta investigación.

—¿Qué pretende decirme con todo esto, que todo era una farsa?

 —No todo. Pero nosotros somos un grupo lo suficientemente influyente como para poder cambiar el sistema y embarcarnos en esta empresa que sin duda nos llevará a comprender el sentido pleno de la existencia humana, contigo o sin ti.

V71 se quedó estupefacto. ¿Había oído bien? Le miraba boquiabierto, no salía de su asombro. ¿Estaría aún bajo los efectos de una nueva pesadilla?

—No lo comprendo. ¿Qué es lo que realmente quieren de mí?

—Tienes que aceptar que eres especial. Lo comprendí en cuanto te vi en la academia. He conocido a algunas personas con tus mismas cualidades, pero tú tienes algo que no puedes ignorar.

—¿Por qué? —gritó angustiado llevándose las manos a la cabeza y dando un giro sobre sus pies.

—Tranquilízate, siéntate y cuéntame tus últimas inquietudes. Tienes que confiar en mí, ya ves que te he hablado con sinceridad, por eso te pido que deseches tus prejuicios y te abras ante mí, es el único camino para poder trabajar juntos.

Mientras trataba de dominar los excitados latidos de su corazón, empezó a contarle sus últimas pesadillas. A medida que proseguía el relato sus nervios se aplacaban y la serenidad del Superintendente le iba llenando de confianza. ¡Era fantástico poder hablar con alguien que le escuchaba, que comprendía sus problemas y sus sentimientos!

C60 permanecía en silencio, asintiendo unas veces y otras sacudiendo la cabeza para mostrarle su comprensión.

Cuando V71 terminó el relato, se sentía exhausto y al mismo tiempo satisfecho. El compartir su difícil situación con alguien le había aliviado mucho, era como el haberse quitado una losa de encima. Ya no estaba solo, pues existía alguien que sabía todo cuanto le inquietaba.

—¿Y ahora qué? —le preguntó C60.

El calló durante unos minutos y luego dijo:

—Me siento algo confundido y desconcertado. Después de vivir lo que le ha sucedido a mi compañera ¿pretende decirme que debo aceptar el hecho de ser…?

—Sinceramente, creo que no hay vuelta de hoja, hemos llegado a un punto en el que debes de aceptar el motivo de tu existencia.

—Es que… No me importa si no me creen eso no es cosa mía, pero recuerde que yo vine aquí con muchos prejuicios y me temo que aún no he vencido todos mis miedos.

—Cierto, pero debes admitir lo que la vida te ofrece. Debes aprender a ser dúctil y maleable para borrar de ti todo prejuicio y conocimientos que obstaculicen el cambio, sólo así conseguirás aceptar tus circunstancias. Entonces estarás listo para pasar al siguiente nivel. Si no aceptas… Mejor dicho, si no te aceptas, nunca tendrás la satisfacción de realizarte como persona.

—Entonces, ¿Usted también cree que todos los hombres tenemos un proyecto de vida al que no debemos renunciar si queremos llenar nuestra existencia?

—Así es. Permíteme que te recuerde tus propios conocimientos. Sabes muy bien que este planeta tiene una larga historia que ha sido purificada en numerosas ocasiones. Después de cada ciclo la historia toma nuevas energías y la vida recomienza de nuevo. Son ocasiones constantes de desarrollo que nos permite aprender cada vez un poco más. Son como ciclos de la humanidad que va subiendo peldaños hacia lo infinito. Por tanto, tenemos que admitir que nuestra civilización no ha sido la primera, ni pienso que será la última, y bien sabemos que gran parte de nuestro progreso se debe a las civilizaciones anteriores y no sólo a la inspiración de nuestros sabios, por eso no podemos ignorar que hemos de rellenar nuestro vacío espiritual con la experiencia de nuestros incestos.

—¿Por qué?

—Tú mismo eres una prueba palpable. ¿No aprecias el cambio de mentalidad con la riqueza de la experiencia vivida estos meses?

—Quizás… Pero…

—No hay pero que valga. Y no puede existir otra explicación sino la de cubrir con tu experiencia el vacío de esta generación. De nada te va a servir lamentarte, has sido el elegido, pero eres libre para aceptar tu misión.

Sus palabras le dejaron helado. Oírlo era halagador, pero aún luchaba contra su determinación. En parte deseaba aceptar, pero temía el comprometerse. ¿Cómo estar a la altura de lo que ellos le pedían?

C60 adivinando su lucha interior, le sonrió y le dijo:

 —Te parece que esto es demasiada responsabilidad para ti, ¿no es cierto? Lo comprendo, pero piensa que M95, estaba tan convencida que no dudó en su disposición hasta dar la vida por esta causa.

V71 se puso de pie, para airear su mente, era demasiada tensión acumulada, y como un autómata se dirigió a la ventana dándole la espalda, necesitaba tiempo para asimilar todo aquello. De pronto se volvió y le preguntó:

—¿Por qué a mí? ¿Por qué otro no puede hacer esta tarea?

—No puedo responderte a eso. Tú eres el elegido, es esa tu misión, aunque ignoro como tú el porqué, seguramente serás el primero de un nuevo programa de esta generación, el destino elije sin contar con nosotros incluso a pesar de nosotros.

—Y ¿qué diferencia existe entre Usted y yo?

 —Si, puede que nos parezcamos mucho, por eso entiendo tus sentimientos. Pero tú eres el elegido. Como te he dicho, estoy aquí para ayudarte, pero tú eres el protagonista de ese cambio sociológico que queremos promover. En tu interior se está librando una batalla, pero creo que al final el conflicto se resolverá por sí solo y si aceptas tu destino aquí nos encontrarás para apoyarte, sino me temo que te convertirás definitivamente en un fracasado.

Desesperado sacudió la cabeza y dijo:

—Entonces, ¿no se equivocaba M95 al afirmar que la liberación de la historia se da cuando la persona orienta su vida más allá de la misma historia?

 —Así es. M95 era una fuera de serie. Pero ahora se trata de no perderte a ti.

 —Según esto… Vosotros ya teníais conocimiento sobre S.H. y creéis que es una realidad ¿no?

—Si, algo habíamos ya oído de S.H., por eso se nos ocurrió lo de averiguar a través de vuestra investigación su existencia. Y estamos convencidos de que tiene que ser conocido en esta generación. Hemos descubierto que ÉL está entre nosotros, seamos o no consciente de ello, que camina al ritmo de la Historia y los que le buscan lo encuentran. A veces nos falta sensibilidad para detectar su presencia, pero sigue ahí y procura siempre provocar la manera de ser reconocido. Eso sí, sin forzar, sin manifestaciones raras, respetando la libertad de la persona, pero tarde o temprano siempre seremos capaces de experimentar su presencia si le buscamos con corazón sincero.

—Entonces… ¿Cuál era nuestro verdadero cometido?

—Habéis hecho un buen trabajo. Desde el principio intuimos que M95 iba a reaccionar como lo hizo. Para nuestros planes particulares es una excelente ayuda, sus reflexiones comparando las dos generaciones nos abre un camino para continuar el diálogo con nuestros coetáneos, por eso de ninguna manera queremos que desaparezca ese material.

—Vamos a ver si me aclaro. ¿El Supremo Consejo es una cosa y vosotros otra?

—Si, no todos los dirigentes de este gobierno están de acuerdo con todo lo que estás escuchado en este despacho, pero somos sin duda una fuerza lo suficientemente influyente como para poder llevar a cabo nuestros planes. No todo está perdido en este momento histórico, puesto que nuestro interés por descubrirle hará que seamos levadura y ÉL podrá amasar nuestro presente de modo que lleguemos a ver surgir ente nosotros una nueva humanidad dispuesta a serle fiel y a manifestar su presencia en medio de esta generación.

—Entonces… ¿qué he de hacer?

 —Sigue tu trabajo, entrega lo que ellos quieren, pero toda la información, tal como la habéis ido creando día a día, me la traerás para que desde aquí prosigamos su curso. Si te animas a estar con nosotros volverás al proyecto siendo consciente del sentido último de tu misión, si no te interesa seguir, tendrás que asumir las consecuencias de lo peligroso que es el saber demasiado.

EN EL HOSPITAL

Sintió, medio inconsciente, que alguien ponía un paño frío sobre su frente y le aliviaba del ardor que parecía envolver todo su ser. Algo punzante le fue inyectado en un brazo… ¿Cuánto tiempo estuvo bajo esa sensación de que nada había en su mente…?

Poco a poco notaba que volvía en sí, la suavidad y el frescor que sentía en la frente le iba serenando…

A pesar de ello se resistía a abrir los ojos, quería estar listo para tomar una decisión antes de dar señales de estar consciente, fuera quien fuera la persona que le estaba atendiendo, no le interesaba aún que notara su vuelta en sí.

 Él seguía con al asunto que le preocupaba.

 —¿Será posible que sea este de verdad mi destino? —se preguntaba— ¿Qué me puede suponer el aceptarlo?

No tenía ninguna referencia donde apoyarse.

—¿Cómo podré dirigirme a unas personas completamente ajenas al tema? Pero… ¿Quién me escuchará? ¿Qué les voy a decir?…

Sin darse cuenta, estas últimas palabras las había pronunciado en voz alta, mientras se revolvía en la cama inquieto, entre sudor y fiebre.

—Calma, no grites, serénate, no te inquietes más. Ya ha pasado todo. Estás en buenas manos. Calma…

Oía aquella voz como si llegase de muy lejano.

—¿Quién eres? —preguntó aún medio inseguro de su consciencia. Notaba la lengua muy pastosa y, con dificultad, siguió preguntando—. ¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy? ¿Qué me ha pasado?

Demasiadas preguntas para una persona… El caso es que no hubo o no oyó las respuestas… Poco a poco volvió a tomar en peso su presente. La mirada se le iba clarificando… Y así llegó a darse cuenta de que estaba en una habitación desconocida, supuestamente en un hospital. Una joven enfermera estaba inclinada sobre él poniéndole paños fríos en la frente ardiente. Su mente iba recuperando estabilidad.

—¿Qué me ha pasado? ¿Dónde estoy?

—Estás en el hospital de investigación científica. Hace tres días te encontraron en tu casa inconsciente y te trajeron aquí. Al parecer algo ha ido mal en esa misión, pues por los síntomas de fiebre y de constantes ataque de espasmos sensoriales, se piensa que puede ser el resultado de algún virus que tu cuerpo no ha podido asimilar y nos ha resultado muy difícil el combatirla por la extrañeza del caso. Esperemos que sólo te haya afectado físicamente. Ya el hecho de que hayas recuperado el conocimiento es buena señal.

Sentía un dolor agudo por todo el cuerpo, acentuándosele en las articulaciones, le parecía que los músculos y los sentidos se resistían a obedecer. A pesar de ello se alegró de haber regresado a la realidad cotidiana. ¡Era un alivio el pensar que todo había sido una pesadilla febril!

—De momento parece que vas saliendo de la crisis de parálisis sensorial que tanto nos ha preocupado. Espero que poco a poco, con unos días de reposo salgas adelante. ¿Cómo te encuentra?

—Me duele todo el cuerpo, aunque me parece que me voy recuperando.

Pero se daba cuenta que le costaba pronunciar correctamente las palabras, sentía la lengua pesada.

—Es natural esas molestias. De todas formas, ahora se trata de que consigas descansar sin pesadillas ni sobresaltos. Un sueño sereno, será la mejor terapia para que recuperes cuanto antes las fuerzas. Te dejo solo. Si al despertar te encuentra con ánimos, levántate e intenta moverte por la habitación tratando de apoyarte por si te mareas.

¿Cuánto tiempo estuvo durmiendo

 Esta vez se sentía recuperado. El dolor articular había cedido casi por completo y parecía que los sentidos ya no le causaban ninguna molestia. Trató de incorporarse, pero al hacerlo la habitación se le vino encima.

Se echó de nuevo en la cama, cerró los ojos y procuró concentrarse mentalmente para dirigir todas sus energías hacia la acción que trataba de realizar.

 Esperó unos minutos y por fin, sin prisas, con suavidad, intentó sentarse al borde de la cama poniendo los pies en el suelo y relajándose con su frescor. Permaneció así unos minutos, procurando controlar la situación. Se colocó las zapatillas y trató de ponerse de pie, pero tuvo que asirse a los barrotes de la cama, porque el vértigo le podía. Apretó fuertemente aquel metal frio, hasta notar daño. Cuando sintió que recuperaba la estabilidad, intentó mover los pies que parecían ir calzados con zapatillas de plomo. Llegó hasta la pared y se apoyó en ella, permaneciendo allí sin atreverse a continuar. En ello estaba cuando se abrió la puerta de la habitación y entró la enfermera. La joven, al verle levantado sonrió satisfecha, dejó en una silla una toalla que traía y se acercó ofreciéndole su brazo para ayudarle a caminar.

—Me alegro de verte tan animado. ¿Cómo te encuentra?

Él le devolvió la sonrisa y contestó:

—Parece que poco a poco voy ganando terreno a la inestabilidad física.

—Has estado muy mal. Pero parece que lo más complicado ya lo has superado.

 —Gracias. Te agradezco de veras toda la paciencia que has tenido conmigo.

—Es mi trabajo, pero la verdad es que lo he hecho con mucho gusto. —Sinceramente te repito mi agradecimiento, supongo que no he sido un paciente fácil.

—Es que todo esto es muy irregular.

Siguieron caminando en silencio por el pasillo. Paso a paso percibía que iba haciéndose dueño de su cuerpo. Se sentía más estable pero aún no se atrevía a caminar solo. Por fin dejó de concentrarse en sus torpes movimientos y se atrevió a romper el silencio para preguntar:

—¿Sabes qué ha sido de la agente M95?

La joven bajó la cabeza y nada contestó.

—Comprendo —se le hizo un nudo en la garganta.

Después de unos segundos eternos preguntó con temor:

—¿Y yo?

—Perdona que me meta en tus asuntos, pero creo que la respuesta a esa pregunta la tienes tú mismo.

—¿Yo?… No comprendo. ¿Qué sabes tú de este proyecto? Se supone que aún no es público.

—Soy del equipo médico de este plan, por lo que me da pie para estar al tanto de cómo se va desarrollando el caso. Al parecer, están esperando que te reponga y termines tu trabajo, aunque yo creo que después de lo que ha pasado estos días, tendrás que pensarlo un poco más despacio y dar una respuesta valiente.

—¿A qué te refieres?

—Ten en cuenta que he pasado muchas horas a tu lado y, por si no lo sabes, eres de los que proclaman sus pesadillas a todo pulmón, por eso me destinaron a cuidarte temiendo que otra persona ajena al proyecto te escuchara.

—Entonces…

 —Mira, si me permites un consejo te diré que, si yo estuviera en tu lugar, me arriesgaría a ser coherente tomando libremente una decisión de acuerdo con mis convicciones. Aunque suene muy arriesgado es lo que debes hacer. Este es el momento y lugar adecuado para proclamar el mensaje, y a ti se te ha confiado esta misión. Debes de anunciarlo a nuestra generación.

—¿Cómo…? Pero… ¿Quién eres? ¿Qué sabes sobre este tema? ¿Qué he dicho en mis delirios?

—Cálmate, no te conviene inquietarte por el bien de tu salud. No te agites. Sólo quiero que sepas que puedes confiar en mí. Que me han mandado aquí para ayudarte. Sólo queremos conectar con tus sentimientos y enviarte un mensaje de colaboración a tu misma causa.

—Pero… ¿Dónde estoy? ¿Sigo con mis pesadillas?

—No, estás en la realidad. Pero tiene que entender que, en nuestra propia generación, no todo el mundo es frio e insensible. Aquí también podemos ser cercanos y capaces de intentar echar una mano a la gente, sobre todo cuando nos interesa sacar adelante un proyecto tan interesante como el que llevamos entre manos.

—¡Yo…! ¿Entonces…? ¡Tú…! ¡Estamos…!

—Si, hemos tratado de que todo pareciera lo más natural posible, pero tienes que saber que, detrás de este proyecto hay un grupo de personas que estamos dispuestos a colaborar contigo para que S.H. sea conocido en nuestra sociedad.

—Pero si yo… ¡No entiendo nada!… ¡Esto es absurdo! ¿Tú… vosotros… quiénes sois?

—Ya te lo he dicho, somos un grupo de personas que trabajamos por tu misma causa. Y por ahora te basta con saber esto. Sólo te pido que reflexiones sobre la determinación que quieres tomar y libremente te decidas con coraje y valentía a favor de los que queremos que este proyecto no sea un fracaso. Aún más, esto puede ser una ayuda recíproca si te unes a nosotros. De tu decisión depende que todos salgamos ganando.

—¿Esto quiere decir que hay más personas interesadas? —preguntó con entusiasmo y curiosidad.

—Si, las hay.

—¿Lo dices en serio?

 —¿Por qué iba a engañarte? Ahora quiero que sepas que no voy a comunicar de tu recuperación inmediatamente. Te dejo para que reflexiones. Tú verás lo que decides hacer con tu vida.

En cuanto la enfermera cerró la puerta tras de sí, V71 se acercó al ropero para buscar algo que ponerse y después de vestirse, salió al pasillo. ¡Era el momento! Utilizando la escalera de incendios para evitar encontrarse con alguien, se dirigió a la calle pasando desapercibido. Una vez fuera del edificio, tomó un vehículo público y llegó a su casa sin ningún obstáculo.

COMO JONÁS

Antes de seguir adelante con el desenlace de la novela, para entender lo que a continuación viene, os recomiendo la lectura de un pequeño libro bíblico que narra la historia del profeta Jonás.

Como a él, Dios le va a pedir al agente V71que sea el protagonista de su momento histórico.

S.H. tiene un plan, busca a alguien para que sea su mensajero ante esos ciudadanos tan ignorantes, pretende valerse de V71 para hacerse presente en la historia a su manera.

Jonás se resistía a cumplir su misión ¿Qué respuesta va a dar V71?

V71 estaba recostado en su cama leyendo la carta de su compañera

. ¿Qué hacer?

Hoy es ella y pronto vendrán por él si no cumple el mandato del Supremo Consejo.

¿Será capaz de terminar con este asunto de una vez por todas como si nada hubiera ocurrido? ¿Es él tan frío e insensible como ellos pretendían que fuese? ¿Por qué se iba a complicar la vida? ¿A caso tenía tanto valor para enfrentarse con la realidad como lo había hecho ella? ¿No es más importante seguir viviendo que morir por una causa que no termina de entender? ¿Valía la pena arriesgar su seguridad, su propia existencia? … ?

 ¡No, no lo haría!… ¡No quería morir!…

Tenía otros planes y no estaba dispuesto a perderlo todo como lo había perdido M95

Pero… ¡Ella…!

¡Qué cobarde y temeroso se sentía!

¿Cómo salir de esta pesadilla?

¡… …!

No entendía nada de lo que pasaba. Sin saber cómo, se vio dentro de un oscuro túnel que le absorbía hacia atrás, como una aspiradora potente. Iba tropezando en las duras y aristadas paredes, magullándose todo el cuerpo. ¡Parecía que le estaban arrancando la piel! Tal era el dolor que sentía.

Por fin aquella tortura se paró y se encontró escupido en un lugar extraño.

 ¡Estaba agotado!

Físicamente no podía moverse y su mente sufría una alarmante confusión.

 Alguien le tomó de la mano y le obligó a incorporarse al tiempo que le decía:

“Levántate, ve a la Gran Ciudad,

y predica contra ella

 porque su maldad ha llegado hasta mí”

  —¿Qué es esto? ¿Cómo yo? ¡No entiendo nada…! Imposible. ¿Qué se yo? ¿Quién eres que así me llamas?

  Se sentía sin fuerzas… y ahora… ¡una nueva demanda!…

 ¿No tenía suficiente con terminar lo que tanto le angustiaba?

  Eso ya le estaba superando física y psicológicamente, le estaba causando tales problemas que se sentía incapaz de someterse a más presión.

¿Qué hacía él ahí?

Esperaba una respuesta para chillar que se habían equivocado de persona.

  —Buscad a otro —gritó—, yo no os sirvo. Estoy demasiado implicado en otro asunto. Mis fuerzas tienen un límite y ya me he agotado. ¡Bastante aré si salgo bien de esta! ¡Uf…! como para complicarme en otra aventura…

   —Te necesito. Yo te he elegido de entre todos los tuyos. Yo soy quien te envío y esto te ha de dar seguridad, pues si respondes aceptando, te daré las fuerzas necesarias para que cumplas bien esta misión en la que te quiero involucrar. Nada temas, yo estoy contigo y esto te ha de bastar para saberte vencedor. Tú serás mi testigo, mi mensajero, mi presencia física ante aquellos a los que te envío. Deja tu existencia en mis manos. Pon tu vida a favor de esta misión. Yo te llamo, te quiero hacer un hombre nuevo. Tus planes, tus proyectos, tu futuro… ponlos ante mí, porque tu existencia quiero sellarla con mis propios intereses. Serás un signo de mi presencia en tu historia cotidiana para que

El pueblo que camina en tinieblas

vera una gran luz.

Sobre los que habitan la tierra de sombras

 brillará la luz.

-—¿Qué significa esto? ¿Por qué yo?

No temas, yo estoy contigo

 no me mires con ansiedad,

 porque yo te fortalezco y te ayudo,

te sostengo con la diestra de mi justicia.

   A pesar de estas palabras, él se resistía. Se sabía incapaz de comenzar otro proyecto que le supusiera dificultades existenciales y nadie le iba a hacer cambiar de planes.

Se decía en su interior:

—No me voy a dejar convencer. No creo que sea cosa mía. Esto es parte de la pesadilla que estoy viviendo estos días. La tensión del desenlace de todo lo acontecido, me hace ya ver visiones. ¡Este no puede ser mi destino! ¡No estoy hecho para complicarme la vida!

Y dirigiéndose a su interlocutor volvió a gritarle

—¡Búscate a otro! ¡Te estás equivocando conmigo!

  Pero el peso de su presencia se le hacía irresistible.

¿Cómo liberarse de él?

Tendría que actuar con astucia. El otro parecía ser una persona muy inteligente y poderosa.

¿Qué hacer…?

¡Ya tenía un plan!

Está bien —le dijo—. Iré y les hablaré.

 —Me alegro de que seas sensato y te fíes de mí.

Y antes de poder responder, volvió a verse envuelto en aquel absorbente túnel.

Mientras se dejaba llevar por aquella fuerza, avanzando hecho un ovillo, con la cabeza entre las rodillas y tratando de cubrirse con los brazos, iba pensando entre golpe y golpe:

—Llegaré, me meteré en una nave del tiempo y cuando haya alcanzado cualquier lugar extraño la destruiré. Prefiero quedarme en cualquier sitio, por muy mal que me vaya y vivir sin responsabilidades, antes que enfrentarme con mi gente que sin duda pedirá mi cabeza. No estoy dispuesto a comprometer mi existencia por ponerme con absoluta disponibilidad en manos de alguien a quien casi no creo y que me pide ir en contra de los que también conozco y de los que sé cómo tratan a los que se colocan en el otro bando.

No le había gustado nunca enfrentarse con riesgos que no le aseguraban plenamente el poder dominarlos.

—¡Quiero ser libre! ¡Apártate de mí! ¿Qué tengo yo que ver contigo? ¡No lo haré! ¡No voy a complicarme la vida por ti! ¡Nada tienes que ver conmigo!…

¡Quizás esta llamada tenía que ver con ese misterioso SH…!

Poco a poco iba coordinando su capacidad mental.

Si, comenzaba a sospechar que todo estaba relacionado con su responsabilidad de destruir o no el mensaje que traía del proyecto que llevaba entre manos. ¿Tendría que aceptar que lo tenía que dar a conocer a su generación?

¿Qué hacer?

De nuevo se presentaba ante él las dudas del principio, con el agravante de que ahora se sabía llamado a cumplir una misión en la que cada vez se veía más implicado.

¿Sería capaz de llevar a cabo esta empresa?

Pero ¿cómo enfrentarse a su gente?

¿Cómo reaccionarían?

¿Habrá alguien que le escuche?

¿Qué era en concreto lo que tenía que comunicarles?

Si tuviera la certeza de sentirse ayudado por alguien…quizás si encontrara a alguien que mostrara el mismo interés… ¡aunque sólo fuera por curiosidad ante algo tan novedoso…!

¡Alguien en quien apoyarse, para al menos poder compartir triunfos y derrotas!

—¡No puede ser! ¡Nadie me escuchará!